Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

31 oct. 2014

LA FAMILIA

-Hola.
-Hola.
-¿Cómo está tu cuñado?
- Bien, gracias ¿Y tu sobrino?
-Ahí va, mejorándose…
-Pues mi hermano me comentó lo de tus abuelos
-Ah, mira...
-Es que mi tía, cuando estuvo en tu pueblo, al parecer se encontró con tu hija y su prima y les estuvo preguntando por ellos.
-¿Por quiénes?
-Por tus abuelos, ¿por quiénes iba a ser?
-Ah, pensé que te referías a cuando mi suegra estuvo charlando en el supermercado de tu yerno y después tu prima les acercó a la casa de mi mujer que, al parecer, como conocían a la nieta de tu cuñada, pues había salido el tema de mis abuelos.
-Claro, ya me imaginaba algo de eso…Sin embargo, ya sabes que cuando coincidimos algún fin de semana por allí, tus tíos siempre son tan amables con nosotros que, hasta mi madre me ha dicho que los tiene como a su propia familia, porque le recuerdan a sus hermanos.
-Anda, qué bien. Pues seríamos una familia muy numerosa.
-Y tanto… ¡Más que ´”La gran familia”!
-Oye, por cierto, ya que no sé cuando volveré a verte, quiero aprovechar la oportunidad para invitaros a la boda de mi hermana que se casa por fin.
-¿Y con quién se casa?
-Pues con el sobrino de la mujer de tu primo segundo.
-¿Qué me dices? Y nosotros sin enterarnos…  ¿Y a quiénes quiere invitar?
-¡A todos!
-¿A todos?
-Sí. A todos.
-Madre mía… ¡Vamos a ser ciento y la madre!
-Ciento, la madre, el padre, los abuelos, los tíos….
-Pues da recuerdos a todos ellos, de mi parte. Hasta otro ratito.
-Lo intentaré… ¡Lo mismo digo! Chao.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


29 oct. 2014

DESPEDIDA

Con mucha paz
y el deber cumplido...
se esfuma el día.

Ángel C. T.©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

28 oct. 2014

DESAPARECIDAS (TERCERA Y ÚLTIMA PARTE)

LÁGRIMAS URBANAS, SIN ANTECEDENTES

El colmo.

Desde mi casa he visto como ha llegado un coche patrulla para desalojar a mis lágrimas de la finca de enfrente. Ellas se han resistido. Les he escuchado gritar que no tenían adonde ir… ¡¿Será posible?!

-¡Niñas, subid a casa!-las he llamado desde la ventana pero no han respondido ni una palabra y me han mirado por encima del hombro, ¡qué desfachatez!… pero puede no ser extraño viviendo en un sexto…

Recién duchada, a medio vestir, tan sólo con mis gafitas puestas y la ropa interior, he tenido que bajar a la calle, a reclamar lo que es mío. Son menores de edad… ¡Ay, ay, estas chicas alborotadoras… qué  locura de adolescentes!... Me están dejando en mal lugar. Ahora toca pelear con la pasma, por unas caprichosas y consentidas lagrimitas.

Total, para no extenderme mucho, hemos terminado todas en la comisaría. Ellas por resistirse a la autoridad, mis gafitas por despotricar contra los policías y yo, en fin… parece que el salir casi sin ropa a la calle, tiene delito

Al menos, ser detenidas, ha tenido su parte positiva; mientras esperábamos a que nos interrogaran, hemos podido conversar con esas fanáticas del llanto y tengo la impresión de que regresaremos a casa todas juntas.

¡Qué alivio...ya tengo lágrimas para volver a llorar cuando sea necesario!

Bien está lo que bien acaba… Gracias por vuestra lectora colaboración.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

27 oct. 2014

DESAPARECIDAS (SEGUNDA PARTE)

MIS LÁGRIMAS, UN PELIGRO PÚBLICO

En su desesperada rebelión, las lágrimas, se han afincado en un solar frente a mi casa.

Han montado una tienda de campaña con dos cáscaras de nueces y unos hilos que han encontrado entre los contenedores de la basura… Han colocado un abanico casi sin varillas, como sombrilla, para el porche. Ahí se pasan las horas tumbadas a la sombra… y yo, desolada.

Están recogiendo firmas, por las mañanas, para quedarse instaladas, de forma permanente, en mi propia calle, en la parcela de marras. Se han provisto de un megáfono para proclamar, a los cuatro vientos, su derecho a la independencia. ¡Si no lo escucho no lo creo! Me han salido revolucionarias, las lagrimitas.

Mis gafitas y yo hacemos turnos para tenerlas controladas, en la medida de lo posible, a raya... que se dice popularmente pero ni por esas... Están haciendo corrillo con toda la gente del barrio y buenas migas con las vecinas… Apañada estoy.

Es duro para mí, verlas cada día, al salir de casa. Siempre montando algún numerito de los suyos…
Y me ignoran. ¡Osadas!

Han enviado un "wasap" a mis gafitas para pedirles colaboración para su causa.Espero que no cuenten con su apoyo… no lo resistiría. ¡Por Dios bendito, que no las convenzan para aliarse con ellas!

Como se me subleven todas, verás… no gano para trankimazín. Tiene mala pinta esto.

Ángeles  Córdoba Tordesillas ©2014


DESAPARECIDAS (PRIMERA PARTE)

MIS LÁGRIMAS

Esta madrugada, mis lágrimas se escaparon... de casa.
Se escuchó un portazo. Mis gafitas salieron tras ellas y mis lágrimas rodaron escaleras abajo… seis pisos. Mis gafitas intentaron retenerlas pero no hubo manera, ellas rápidamente se incorporaron y, aturdidas, salieron corriendo a la calle.
Suponemos que estarán buscando algún hogar que les de cobijo, consuelo y con-techo.
Si las veis por ahí, por favor, avisadnos.
Ni idea de a quién acudir… Estamos muy preocupadas.
No podemos denunciar su desaparición hasta pasadas cuarenta y ocho horas.
Sabed que contamos cada minuto… No han transcurrido ni cinco.
Gracias.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Fotografía de su autor

25 oct. 2014

COMO DE CUENTO

La historia de Hortensia es como de cuento.
Yo sé porqué lo digo…
Si comienzo por el final no notarás la diferencia. Te quedarás pasmado, no termina en fin. Termina como empieza.
Le gusta barrer las calles sin ser barrendera… sin oficio y con beneficio, las deja bien limpias.
Tira de un carrito de bebé sin bebé, por supuesto. Porta en él todas las cosas innecesarias que podrías fácilmente imaginar, porque tú las tiras. Las que necesita son pocas o inexistentes. Y se apaña con eso y un sombrerito yeyé, color naranja, con pluma de pollito sin sexar y una rama de olivo seca.
Se tumba en un banco de madera, de los que casi no quedan, y mira las estrellas a la hora de la siesta.
Cuenta hacia atrás, igual que si recitara un poema, como can-guro-grejo, saltando cifras enteras… que a la de mil, que a la de trescientos cuarenta, que a la de tres… pero con arte, que “es lo que cuenta”.
Lleva atada, a su cintura de vedette jubilada, una tetera oxidada, con agua hervida, inexplicablemente siempre bien caliente,  y te ofrece una tacita para que la acompañes en sus delirios.
Algo le echa a ese té, además de cariño, que “coloca”... pero bien. Se pasan las horas con ella al “viva la virgen”. No hay mañana ni tarde, ni entrantes para picar, siempre es la hora presente.
Una servidora llega a olvidarse hasta de que soy una estatua monísima, seria y de buena reputación, del parque. Sé que debo cuidar mi imagen… lo sé. Pero doña Hortensia me puede.
Acá viene otra vez, ¿no te digo?… con sus harapos, cual pétalos al sol, con esas manchas que resplandecen… Su sonrisa ingenua y sin brillo, dientes amarillos, y ojitos de lince sabio y embustero. De las mentiras que gustan. Sin olor definido pero hermoso, ese corazón generoso de tés inacabables…
Podría pasarme una vida entera hablando de ella. Estoy segura de que no te cansarías.
La historia de Hortensia es como de cuento… Yo sé porqué lo digo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

MIS GAFITAS, MODELO OTOÑO

No cabe la menor duda de que estamos en pleno otoño... Incluso ha llegado hasta mis gafitas.
Quiero seguir mirando el mundo, y a vosotros, a través de ellas. Ahora, esa visión se me complica un poco por la escasa transparencia de estas hermosas hojas... que Dios me ha dado. Pero las cosas -y las hojas- hay que aceptarlas como llegan.
Ellas, y yo, os saludamos y esperamos seguir viéndoos por esta nube otoñal. Gracias por el interés que demostráis, día a día, visitándonos y por vuestros amables comentarios.

 Ángel C. T.

24 oct. 2014

LA COLECCIONISTA DE BESOS (1)

Hay un REFUGIO donde no hay provisiones; alimentos ni bebidas, ni siquiera un lecho para reposar de la rutina… Se va con lo puesto y todo se lleva puesto. En ese refugio, sin paredes, se esperan ambos… se encuentran.

Él acude allí, cuando se siente cansado del tedio, solo, vacío o cuando la extraña… Ella cuando necesita algún mimo de su amado.

A veces coinciden, a veces no.

En ese refugio, no hay más víveres que esos silencios y esa ventanita blanca, en donde él va depositando sus ósculos, para que ella los recoja. Todos los guarda para su infinita colección. Y no tiene ninguno repetido, con lo cual, no necesita intercambiarlos con nadie.

Perdón, ha escuchado algo… Cree que ha caído otro beso…
Ha abierto el chat. Va a recogerlo.

(Todos son míos… nuestros.)

Ángel Córdoba Tordesillas ©

23 oct. 2014

LUCES EN LA NOCHE

Brazos de luz.
Cálida compañía...
para las noches.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

22 oct. 2014

LA PAYASA (TERCERA Y ÚLTIMA PARTE)

Casi llegando a mi casa, me sentía algo incómoda. No me había quedado muy contenta, dejando en medio del huerto a la payasa, tratando inútilmente de zafarse de esa especie de trampa vegetal, en donde había quedado atrapada. Así que emprendí de nuevo el camino hacia el huerto de marras:
-Hola.-Saludé a la payasa.
-¿Otra vez tú por aquí?-Preguntó con gesto de contrariedad.
-Sí… vengo buscando un final para mi relato.-Respondí, sonriente.
-¿Y qué quieres que yo haga?- Dijo, como es natural, con pocas ganas de colaboración.
-Nada en especial. Vengo a desenredarte de esas ramas “atrapadoras”.
-Bueno, gracias. Más vale tarde que nunca. Llevo mucho rato y no lo consigo.
-Déjame que vea… por aquí, por allá… esto va bien… ¡Ya está!
-Estupendo, muchas gracias. ¡Qué liberación! En señal de gratitud voy a regalarte estos calabacines.
-¡Oh, genial! Los guardaré para mis amigos: Susana, Pepa, Diana, Manolo, Fátima, Arantza, Elicia, Marlene, Sebastián, Francisco, Frank, Gautxori, Yoda, Silvia, Inmaculada, Antonio, Milagros, House, El Pregonero, etc. porque si no, les va a costar creer que esto me ha sucedido.
-No, creo, mujer… si son tus amigos, creerán lo que les cuentes…
-No sé qué decirte… Les tengo acostumbrados a muchas historietas, ¿sabes?... Y no son precisamente corrientes. Son, más bien, algo extravagantes, las historietas digo, no mis amigos.
-Bueno, tú misma. Yo te regalo estos calabacines por haberme liberado y tú haces con ellos lo que quieras…
-Muy bien. Verás cómo se van a poner de contentos… Tocan a uno por cabeza.
-¡Otra vez!-Protesta la payasa.
-¿Y ahora qué sucede?-Le pregunto anonadada.
-Mujer, ¡que he me vuelto a enganchar! Ahora se me ha colado el poste éste, dentro de la chaqueta… uf, no salgo de una y me meto en otra…
-Tranquilidad. Que no cunda el pánico… aquí estoy yo para rescatarte las veces que sean necesarias. Pero una cosa te digo… piénsatelo para la próxima vez un poco más, antes de colocarte este atuendo. Te está complicando la vida una barbaridad...

Enfrascada estaba en liberar la chaqueta de la incauta hortelana, cuando de repente un vozarrón masculino me grita:
-Oiga, ¡¿qué hace usted en mi huerto?!...¿Me quiere robar el espantapájaros?
-¿Qué espantapájaros?... Estoy aquí, hablando con, con… -Titubeé.
-Hablando sola. Y desenganchándome el espantapájaros, ¡que la estoy viendo, diantre!
-No, no, qué va… Aquí hay un malentendido. Mire, no vaya usted a creer que soy una alucinada, ¿eh? que no. Ayer cené unas setitas pero vamos que no creo que… Solamente pasaba por aquí… quiero decir… ¡¿Pero por qué han puesto a un payaso de espantapájaros? No lo entiendo!
-Venga, vaya saliendo ya, que no hay nada que entender… a ver si voy a entrar a buscarla.
-No, que ya salgo. Verá, como tengo bastante imaginación, pues… vamos que quiero decir que…
-Sí, sí, déjese de explicaciones, venga, venga… me va a decir ahora que se dedica a escribir relatos y diálogos y los publica en un blog para que los lean sus amigos ¿verdad?
-¡Eso es! ¡Justamente eso! Ha dado usted en el clavo.
-Anda, salga de una vez, a ver si voy a tener que llamar a la policía…
-¡Pero, oiga, escúcheme!, que esa es la auténtica razón por la que estoy aquí… ya ve que estoy en mis cabales.
-Sí, sí, dese prisa que se me agota la paciencia.
-(¡Qué cosas hay que ver!, este hombre, en vez de querer llevarme al huerto, me saca de él. Está bonito eso)…Nada, nada, no se preocupe que me voy con viento fresco.
-Ya está tardando… Váyase con el viento o con lo que quiera... ¡Pero deje esos calabacines donde los ha encontrado, caramba!
                                                       
Ángeles Córdoba Tordesillas ©




21 oct. 2014

LA PAYASA (SEGUNDA PARTE)

Demasiado pronto puse fin a la historia de la payasa, porque cuando volvía del paseo… allí seguía, intentando desasirse de aquellas ligaduras naturales.
-¿Pero todavía no te has liberado?-Le pregunté curiosa.
-¿Y tú, todavía sigues ahí?-Me interrogó ella, sin cesar de intentar soltarse.
-No. Que estoy volviendo del paseo ya.
-No consigo sacarme esto, dichosas ramas…
-A ver si va a ser una planta carnívora.
-No me asustes, oye.
-Y no ha comido hoy…
-Calla, calla, que estoy empezando a perder los nervios ya.
-Y le gustan las payasas.
-Ay, ay, ay…
-Sería paradójico, ¿verdad?... vienes a recoger alimentos para zampar y te engullen a ti, enterita además, jeje.
-No te hagas la graciosa, por favor.
-¿Yooo?… no. ¡Si la payasa eres tú!
-Dichosa, dichosa planta…
-No te preocupes, mujer… creo que esta no es zona de carnívoras. No te ayudo porque tengo que irme ya… que estoy esperando una llamada urgente. Hasta otra, amiga.
-Ya… lo que siempre se dice. Adiós.
Y me voy, por el camino veeerde que va a la ermitaaaaaa que va a la ermitaaaaaa.


                                                   CONTINUARÁ

Ángeles Córdoba Tordesillas ©





LA PAYASA (PRIMERA PARTE)

Este domingo pasado, andando por los campos de alrededor de mi pueblo, discierno a lo lejos una figura bicolor, rosa chillón y blanco, como si se tratara de un helado de fresa y nata. Pensé, "¡¿pero qué es eso?!... ¡Y se mueve! Qué raro… ¿Qué hará alguien en medio de una parcela vacía, vestido así?" Me acerco un poco, porque me picaba la curiosidad -y también la nariz algo, debido al polen seguramente, pero esto no viene al caso…-y veo a una mujer joven, vestida de payaso, moviéndose entre algunas plantas. Creí que estaba teniendo una alucinación. Me digo a mí misma, "bueno es que no paro de sorprenderme, voy de asombro en asombro, que no gano para tantos… Soy “doña asombritos”."
-Hola.-Me saluda la muchacha.
-Hola. Buena tardes-Le respondo yo, educadísima.- ¿Es que hay por aquí alguna fiesta de disfraces a la que no he sido, cordialmente, invitada?... ¿O tal vez se está celebrando, por algún lado, un cumpleaños y no me he enterado?...
-No, que va. Este es mi huerto, estoy echando un vistazo a ver qué ha crecido nuevo… y haciendo limpieza de malas hierbas.
-Como te veo con un atuendo tan poco corriente…
-Es por los pájaros.
-¿...?
-Para que se asusten y se vayan.
-¿Ah, que era el atuendo que tenías más a mano?… Entiendo, me aturde pero entiendo… creo.
-Pues ando atareada porque tengo que recoger algunas verduras y tengo poco tiempo.
-Yo me voy enseguida, no te entretengo. ¿Pero tú quieres asustar a los pájaros nada más o matarlos de un susto?- Indago.
-No. Solo espantarles para que no picoteen todo.-Me explica la peculiar joven.
-Pero en cuanto te vean se van a morir de risa… No te ofendas, pero como vienes con ese traje y llevas puesta esa nariz… no sé yo si, hasta eso, era necesario pero bueno… cada cual, es cada cual.
-Sí.
-El caso es que la peluca esa de rizos es mona… te vale para nochevieja, por ejemplo ¿Fucsia no?
-Fucsia.
-¿Y qué?... ¿Hay algún pepino que se deje agarrar o algún tomatito?... para ensalada digo. Es que de huertos no entiendo mucho, aunque me encantan todas las plantas, las verduras y las frutas. También los dulces, la repostería quiero decir,  pero de esto no se encuentra por los huertos, de momento... no sé si en el futuro...
-Me he enredado.
-¿Con qué?
-No sé. Algo se me ha enganchado al pantalón.
-Normal… Bueno mira, no me gusta meterme donde no me llaman pero, la verdad, es que cómodos, precisamente cómodos, para esa tarea, esos pantalones- campana y esos zapatones gigantescos, no deben serlo mucho.
-Pero ya que una se disfraza, se pone el disfraz completo.
-Ahhhh, ya… ¿Ese razonamiento es tuyo?
-Sí. Leí en facebook algún pensamiento parecido.
-¿Referido a algún político, quizá?
-No sé, no me acuerdo…
-Huy, el daño que puede hacer el facebook con toda ese trasiego de sabiduría mal procesada.
-¿Qué dices?
-Que sigo caminando… A ver si espantas muchos pájaros, mujer (y los que tienes en la cabeza, también).
-Gracias, adiós. Hasta otro día.-Me dice ella, muy correcta, mientras agachada, se va desenredando de las piernas unas ramas de algún entrometido y simpático matorral. A la vez que se recoloca la goma del sombrerito blanco, que se le desplazaba por el viento.
-¡Adiós, payasa, adiós!-Me despido con cariño controlado.
-¡¿…?!-Exclama desconcertada.
-No lo digo de forma peyorativa, para nada.
-Vale, muy bien... ¿Pero qué significa peyorativa?
Y así, un domingo cualquiera, en un simple payaso, digo paseo, aprendí algunas cositas  más:
Que el hábito, a veces, hace al monje y que más vale un pájaro volando que ciento en el huerto de un extraño… por si las payasas (no peyorativas). Y que dime con quién andas… etc, etc.
                         
                                                   CONTINUARÁ

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



20 oct. 2014

MAGIA

Magia... dijo él.
Magia potagia, ella...

¡Y TODO ES MAGIA!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

17 oct. 2014

ÉRASE UN LINDO PERRITO

Érase un lindo perrito aparecido en mi vida en forma de encuentro… y así le llamé. Que tenía cuatro orejas a falta de dos; tan obediente era, pues. Por este peculiar detalle, y por lo feíllo, lo quería aún más. 
Cariñoso y zalamero, campeón en atrapar todas las caricias a la primera, muy paciente con la contención de sus necesidades y ordenado con sus afanes perrunos y los horarios oportunos.
¡Qué amor le tomé al can!, divino, por cierto, y tan pequeñito… aún un cachorro. De color canela. Pelo suave como si se hubiera bañado en almidón. Mirada fija de buen amigo, de hijo consentido y atento, de fiel compañero… 
Un largo futuro juntos, ojala hubiéramos tenido…Pero a veces… qué dura es la realidad, cuando una se despierta y descubre que todo ha sido un precioso y efímero sueño, que le ha dejado, nada más, el alma volandera y las ganas de que fuera cierto…
¡Y, lo único cierto, es que llevo todo el día “soñando” con ese perro!…

Ángeles Córdoba Tordesillas © 

Garabato hecho apresuradamente, para colocarlo como ilustración, con estas gafitas que Dios me ha dado.

MI HIJO Y YO (3)

HAY COSAS PARA LAS QUE, DESDE LUEGO, UNA NUNCA ESTÁ PREPARADA EN LA VIDA:

Esta mañana entro en facebook y aparece, como siempre, el "Inicio". Así que tecleo mi nombre para ir, directamente, a mi muro y echar un vistazo. Cuál no será mi sorpresa cuando veo que en la casilla de arriba aparece el “Agregar a mis amigos”.
¡¿Cómo?! -Pienso- ¿Qué ya no soy amiga de mí misma?.... ¿Qué habrá pasado?, ¿me habré eliminado?... ¿Qué será lo siguiente?… ¿bloquearme quizás?
Afanada estaba en el menester de solicitarme como amiga,-porque aunque una tenga sus más y sus menos consigo misma, oye, pues, ¿qué quieres que te diga?, me tengo cierto cariño, será la costumbre...-cuando al salir del cuarto de baño, mi hijo me pregunta:
-¿Qué haces, mami?
-Aquí… enviando una solicitud de amistad.
-¿A quién?
-A mí misma…
-¿Qué me dices?
-Lo que has oído. Sorprendido ¿eh?
-¡¿Se te ha ido la “olla”?!
-No, no se me ha ido nada… Es flipante pero aquí dice que no soy mi amiga. Y si lo dice aquí… Bueno, ya está… ¡Enviada!… Ahora, falta que me acepte. Esa es otra…
-Mami…
-Dime.
-Esa es mi tablet. La tuya está sobre la mesa del comedor. Has entrado en mi facebook.
-¡Anda, ¿no me digas?!... ¡Qué susto me había dado! ¡Menos mal! No, si ya decía yo…En fin, a otra cosa, mariposa.
-Eso, eso… a otra cosa, mari-mami. ¡Que no se le va la “olla” dice!… Dame paciencia, Señor…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

MEDITACIÓN

Tiempo otoñal.
Y cerrados los ojos...
de ensoñación.

Ángel C. T. ©

Acuarelita pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

16 oct. 2014

EL RELOJ DE CUCÚ

Hay que ver cómo pasaban las horas dentro de aquél reloj de cucú.
Tic tac, cucú, tic tac…

-Pequeña, dime, ¿a qué hora estamos?
-A la misma hora que hace doce y a una hora más que hace una hora.
-No capto tu sentido del humor, ángel mío.
-Abuela, tú a las doce yo marcando veinte segundos más, de la hora en punto, después de mamá que acaba de llegar al tres… Cálculo rápido: Las doce y cuarto algo pasadas…
-Doce horas de veinticuatro, dos veces doce… y a volver a empezar. Qué vida ésta…Mucha rutina. Demasiada…
-La vida es circular, abuela. A mí me divierte…
-Normal. También me divertía a mí, a tu edad… Veremos cuando pasemos con el tiempo y llegues a marcar las horas, en vez de los segundos…
-Primero tendré que aprender a marcar los minutos, bien marcados, como mi madre, abuela…
-Eso, aprende… es lo normal a tu edad… Pero después del paso del tiempo ya una termina cansada hasta de ese cucú dichoso…
- ¡Me encanta escuchar el cucú a cada hora!
-… ¡Ese pájaro, por dios, me pone un dolor de cabeza espantoso!…
-Abuela, estás hecha toda una manilla cascarrabias…
-Tic tac, tic tac, tic tac…Hija, tengo ganas de que sean en punto las dos, para que nos reunamos a comer las tres.
-Sí, abuela, pero ha de ser rápido, sabes que apenas tengo un segundo…
-Yo preparo algo, en un minuto…
-Vale mamá.
-Vais siempre tan aceleradas… Con la edad, lo tomamos todo con más calma, y aminoramos el paso.
-La experiencia, abuela, es un grado.
-Trescientos sesenta, querida, trescientos sesenta…

Tic tac, tic tac…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


15 oct. 2014

LO QUE NUNCA TUVE

Lo que nunca tuve, fuiste tú.

Si algo me ha faltado, es tu sombra
fundida con la mía.

Lo que me queda por descubrir
es tu risa, tu semblante, tus gestos.

Eres el paisaje inexplorado...
el camino que aún no paseé.
La nieve blanca que no pisé.

Tus brazos fuertes,
el columpio en el que desearía volar.
Tu manos, caricias sin destino…

Jeroglíficos sin descifrar, tus pensamientos.
Oasis en medio de mi desierto, tus besos.

Tu cuerpo, país exótico, por donde quisiera viajar…
Monumentos que debiera visitar… tus ojos.

Si algo me encantaría vivir
sería una aventura sin fin, contigo.

Porque
lo que nunca tuve...
eres tú.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


13 oct. 2014

UNA HISTORIA SIN PIES NI CABEZA, COMO LOS GUANTES (PRIMERA PARTE)

Te voy a contar esto que sucedió un día cualquiera, no en fecha señalada. Ambrosio iba a su trabajo contento pero preocupado. Faltaban dos meses para las vacaciones y estaban preparando una fiesta para celebrar la despedida de uno de los compañeros más veteranos, y canosos, que curraba en su misma oficina. De ahí, que le llamasen compañero.

Iba cavilando sobre qué regalo hacerle entre todos para darle un alegrón al hombre antes de que se marchara. Sin embargo, por esas cosas indefinidas de la vida, su economía no le permitía hacer una gran aportación, y que algo de tacañería había heredado de su madre, sin testamento previo.

Desde un elevado piso de una edificio de esquinazo, más viejo que la tana y para más inri sin ascensor, se desprendió un trozo de cornisa, muy mona pero no por eso menos peligrosa-no me quiero extender en pormenores para no perder el hilo, pero habría muchas cosas que podría decir al respecto- con tanta fortuna que le sacudió al hombre el bolsillo de la chaqueta. Salió ileso, sin un solo rasguño, y salieron también, disparados, cincuenta euros de los que no tenía conocimiento… Podían estar allí, qué sé yo, desde que no echaba a lavar la chaquetita. Una barbaridad. Imposible calcular el tiempo en años/luz. Sería tarea infructuosa, como pretender medir los agujeros negros del espacio…ni despacio.

Pasaba por ahí una anciana, vestida de primera comunión, pues le había tocado el traje en un sorteo de su barrio, de sopas de ave con fideos finos. Recién estrenado el vestido, se le desbarató completamente, al lanzarse sobre aquél billete al que creyó sin dueño.

El hombre, aunque caballero, fue más rápido que ella y lo pisó con el pie izquierdo, que en el caso de los zurdos, suele tener más reflejos. Inés Leonor, que así se llamaba la señora comunionera, se sintió ofendida y de paso humillada. Todo muy adecuado con su atuendo. Le combinaba de maravilla; entrecejo fruncido y carita haciendo pucheros de barro, con el blanco mate inmaculado, que no roto, del vestido -ése se queda para la elegancia de las novias en el día más feliz de su vida… ¿o se dice el más funesto?... Mira, ya me lío -.

Estos dos se enredaron en un diálogo imposible:
-Señora, verá, usted perdone pero ese billete es mío… Lo llevaba en mi bolsillo. Puede que  no supiera, ni recordara, cuándo lo había guardado allí, lo admito, pero ha querido la divina providencia, darle un empujoncito para que cayera… Ahora, ya tengo un destino claro para él, mejor que cualquier hucha. Voy a comprar un buen regalo a un gran compañero y amigo leal que se nos va en la empresa en dos meses, dejándonos “el corazón partío” y sin canción.
-Mire, creo en el pecado venial y en el mortal también, pero menos, y no me parece que usted, deba quedarse con ese papel moneda, solamente porque sea de su propiedad. Yo lo vi primero y considero que los modales que usted ha tenido, cazando con ese deslucido zapato la codiciada presa, muy lejos de ser propios de un señor oficinista, son merecedores de un castigo semejante a perder el billete en beneficio de una servidora; que ya está más arrugadita que ahora mi blanco vestidito y que una pasa de la navidad pasada…. o donarlo a una ONG, lo que prefiera.
-Señora, ha de comprender usted, que a pesar de su edad, de la impostación de su voz, y de su maravilloso traje de primera comunión, yo no voy a cejar en mi decisión. Ese billete ha salido de mi chaqueta y a ella ha de volver. Y usted, vuelva adonde quiera, por el camino que más le apetezca. No puedo hacer otra cosa, que lo sepa.
-Mire, caballero, no me gusta discutir y menos por minucias de cincuenta que me encuentro por la calle. Váyase usted con el billete, pues también creo en la justicia divina, y yo me iré más contenta que unas castañuelas con ese trozo de cornisa que parece que no le pertenece a nadie. Total, sólo quería un recuerdo de esta situación sui géneris. Soy confiada y sentimental por naturaleza, ¿sabe usted?... No tengo malicia.
-Lo creo, señora. No hay más que verla…

Así se arreglaron ambos y se quedaron conformes. Se intercambiaron los teléfonos móviles y también los nombres y apellidos. Por esas cosas de caerse bien, después de todo… Ahora, ella se llama Ambrosio y él… Inés Leonor. Él ha perdido el trabajo por trastorno de identidad de género. Eso sí, viendo la botella medio llena, -hombre optimista; como le recomendaba su suegra-, no ha tenido que participar en el regalo de su compañero que pronto hubiera pasado a ser ex compañero y jubilado en jubileo. Y ha podido invertir ese dinero en la bolsa… de la compra. Ella ya no se pone el vestido que le tocó en la tómbola de su barrio pues, normal, se ve rara con él. Lo utiliza de mantel para cuando van a tomar el té, sus amigas, a casa… la que más, y la que menos, intenta ligar con ella, pensando que es él… y lo acompañan de pastas baratas.

Actualmente, Ambrosio e Inés Leonor, se están buscando en el facebook para poder devolverse móviles y nombres. Aún no se han encontrado. Terrible historia, lo sé.

Son cosas de hoy en día. Antes no pasaba esto. Tenía razón mi abuela…

                                                             ¿CONTINUARÁ?...

(SIN DUDA… ESTO NO PUEDE QUEDAR ASÍ)

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


DESCUBRIRSE


Cuando uno realmente quiere verse, 
hasta un pequeño charco en el suelo 
    es un excelente espejo.
    
    Ángel C. T. ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

12 oct. 2014

GRACIAS

Hola.
Hago una aparición breve de mi carita; a pesar de que no soy partidaria del culto a la imagen más que a las creativas... para daros las gracias a los primeros 15 MIEMBROS de este blog, que ha comenzado su andadura con pleno entusiasmo y buena acogida - a pesar de las inclemencias atmosféricas y de otros factores condicionantes...-
También quiero agradecer a todos los VISITANTES que, hasta ahora, han tenido el interés o la curiosidad de asomar sus caritas por esta nube. En ella, hay lugar para todos.
Espero continuar disfrutando de vuestra presencia y contar con vuestro apoyo. Un saludo y a seguir creando, que es lo mío, lo nuestro... lo vuestro. Hasta la próxima aparición.
Ángel C. T.

APRENDÍ A AMAR

APRENDÍ A AMAR EN LA DISTANCIA.
Los amores fácticos se vuelven ficticios.
Se dispersan en el aire,
convirtiéndose en polvo estéril,
en vagos recuerdos y en soledad.
Se escapan entre los dedos,
como arena de la playa,
regresando a la nada, de donde vinieron
Se diluyen en millones y millones de lágrimas…
Se extinguen como los fuegos apagados,
de los que sólo quedan rescoldos.
El tiempo los devuelve
al mundo de los sueños…

APRENDÍ A AMAR SIN POSEER.
A poseer sin objeto poseído, sin pertenencia;
que es la forma más pura de amor.
Plena de libertad, de dicha, de verdad…
A dejar marchar antes de sostener,
a renunciar a lo que aún no se fue…
A pintar la pieza que faltaba,
en los puzzles con los que jugaba.
A desnudar al sentimiento, con la esperanza

APRENDÍ A AMAR DESDE MI JAULA.
Porque un corazón vivo,
jamás puede sentirse preso.

Algunos lo llaman miedo.
Otros lo llamamos… evolución.

Déjame amarte lejos…
Sin apegos
y desde mi jaula.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Dibujo realizado con estas gafitas que Dios me ha dado.

MI HIJO Y YO (2)

INYECCIÓN DE REALISMO.

-Hijo, he puesto hoy en mi muro…
-¿Qué muro?
-En el muro… de mi facebook.
-Mami, ¿ves como no sabes utilizar las redes?
-¡¿Por qué?!
-Porque no es tu muro. Es un espacio virtual, en donde cuelgas música, fotografías... es decir, información de diversa índole para compartirla con las personas a las que se lo permitas.
-Bueno, pues en ese espacio virtual en donde he colgado una de mis pinturas…
-¿Tuya?... Será una pintura que tú has pintado. Ya hemos hablado en alguna ocasión que cuando algo lo compartes deja de ser tuyo y pasa a ser de todos… Dime, ¿qué ibas a contarme?
-Cierto, continúo… Cuando el otro día colgué una pintura que había realizado; con estas manitas y con diversos medios y útiles, en el espacio virtual, porque quería compartirla con mis amigos, uno de ellos ha comentado…
-¿Con tus amigos?
-Sí. Eso he dicho.
-Mami, no son tus amigos. Son contactos con los que te relacionas a través del facebook. Un amigo es alguien con quien estableces un vínculo afectivo más o menos intenso. Puede darse a través de cualquier medio social e incluso de ése pero, sinceramente, no creo que todos sean tus amigos…
-Bueno…muchos lo son.
-Bien. Pero es importante que consideres la diferencia… Continúa, por favor.
-Pues decía que… cuando el otro día colgué, una pintura que realicé con estas manitas y con diversos medios y útiles, en el espacio virtual porque quería compartirla con muchas de esos contactos, o personas, con los que he creado un vínculo afectivo, más o menos intenso… ¡Uffff!... ¿Voy bien?
-Jajajajaa. Sí, muy bien…
-Gracias, hijo.
-No hay de qué, mami.
Más tarde, mientras comemos:
-¡¿Pero dónde he puesto mi vaso?!-Grito en un arrebato, dando un respingo…
-¿Tu qué?... Mi muro, mi pintura, mi amigo, mi vaso… mi, mi, mi…
-Huyyyy… El vaso, ¡el vaso quise decir!… ¿Me regañas?
-No, mami… Te quiero.
-<3  <3  <3 (tres corazones)
-Mira…-me propone, bromeando-solamente te dejo que utilices ese posesivo, delante de un nombre.
-¿De cuál?-Le pregunto intrigada.
-Hijo… ¡Yo soy todo tuyo, mami!
Pues, querido hijo mío, gracias por, en innumerables ocasiones, abrirme esos dos ojitos que tengo, detrás de estas gafitas que Dios me ha dado.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

11 oct. 2014

INDECISA

-¿Qué desean tomar?
-¿Qué tiene?
-Café, chocolate, infusión…
-¿Y de bebida?
-Cerveza, vino, zumo de melocotón, de piña…
-¿Tiene zumo de uva?
-Sí.
-Vale, pues tráigame una manzanilla.

Ángel C.T. ©

10 oct. 2014

MI PRIMO

La claridad
de una mirada limpia...
como su alma.
       
Ángeles Córdoba Tordesillas ©

(Hoy, hubiera cumplido años)


Retrato de Arturo, pintado con estas gafitas que Dios me ha dado.

FELICIDADES

Tan delicada,
como efímera flor
de primavera…

Ángel C. T. ©2014
(Dedicado a Celia)
Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

AMAR ASÍ...

¿Has amado tanto a alguien
que después de marcharse,
tu casa era él...
la calle, era él...
el cielo de la sobremesa, era él...
el sol sobre tu cabeza, era él...
el viento en tu rostro, era él...
tu llanto, era él...
tu futuro, era él...
tu soledad, era él...?

¿Has amado a alguien así?

No te mueras sin amar así... alguna vez.

Ángeles Córdoba Tordesillas.©


Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

LA RIMA

-Señora Rima, no se meta en mis poesías, no tiene derecho.
-Oiga, soy licenciada en ídem, precisamente, y ejerzo de letrada. ¿Yo a usted qué le he hecho?
-¡¿Y ahora también aquí, en mis diálogos?! Ellos, siempre libres y salvajes… Por favor, se lo ruego, ¡váyase con el verso a otra parte!
-Mujer, no se ponga así, que a veces, sin proponérselo, una va y viene… ¿cómo no?... siempre con buenas intenciones. 
-Eso está mejor.
-Pero si le he molestado, en algún momento, le pido mil perdones…
-Ya lo hemos estropeado otra vez, ¿ve?... Iba bien.
-Me marcho sin previo aviso, aviso.
-Mejor me callo, porque si digo algo, podría rimarme, hasta lo que no tiene rima.
-¡Ah… para eso es muy buena, mi prima… la Ironía! Si quiere, la llamo…y si no…ya me callo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

SENTIMIENTOS

Impenetrables,
cierran su cremallera…
los sentimientos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Dibujo rápido hecho con estas gafitas que Dios me ha dado.

9 oct. 2014

DISTRAÍDO

-Hombre, sal ya del Facebook... que entraste cuando tenías seis años y tienes ochenta y siete.
-Pero mamá...
-¡Que no soy tu madre, córcholis!... que soy Juana, la cuidadora del ayuntamiento.
La pobre mujer murió, allá por el 2007, mientras tú estabas cambiando la contraseña.
       
 Ángel C.T.©2014

AMISTAD DE DOS ALMAS AFINES

R y C, se conocieron en la calle, como aquél que dice.

Desde el primer momento en que cruzaron sus miradas supieron que sus destinos quedarían unidos para siempre. Ambos se comunicaron en poco tiempo una vida entera de sensaciones y experiencias mil... puede que mil cien.

Antes de regresar a sus moradas, encontraron un saco lleno de palabras y rebuscaron dentro para formar versos, relatos y alguna que otra receta de cocina. Eran felices compartiendo sus paseos.

Aquella sobremesa, mientras el resto dormía la siesta, salieron, como solían hacer, a dar un paseo hacia los olivos viejos, a las afueras del pueblo.

Después de caminar y jugar felizmente con todo cuanto se les ocurría, volvieron a la plaza redonda a beber en la fuente pues estaban sedientos. Primero fue C y luego, una vez saciada su sed, se acercó R, con lo misma intención. Apareció un hombre de edad indeterminada, podría ser forastero y dándole una fuerte patada a R. le gritó:

-¡Aparta chucho!

El animal, ya cansado de las dos horas de paseo y tan sediento, cayó al suelo y casi desmayado del dolor. Posiblemente le rompió alguna costilla… C arrastró un gorra de bebé que encontró, al lado de la fuente, llena de agua y se la acercó hasta el hocico de su amigo. Le partía el corazón verle tirado en el suelo y temblando del dolor. Luego se volvió hacia aquél, que de caballero tenía poco, y proliferó unos cuantos ladridos como reclamación y para expresar su gran disgusto e indignación, por aquél acto injusto.

Una vez que el señor, por llamarle de alguna manera, -aunque posiblemente tuviera un nombre pero lo desconocemos- se marchó con su frustración vestida de violencia a otra parte, los dos perritos respiraron tranquilos… Entonces C se acercó a su compañero de juegos y otras diversiones e intentó reconfortarle diciendo:

-No te preocupes amigo, es verdad que no tenemos raza ni pedigrí, que sólo somos dos chuchos pero es que de lo demás… hay mucho.

Moraleja: Tengo un hambre canina de amistad verdadera.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©
(Dedicado a Paco Romero)




6 oct. 2014

MI HIJO Y YO (1)

Mi hijo me ha dicho:
-Anda, mamá, deja de utilizar las redes sociales que no sabes manejarlas…
-¡¡¡¿QUÉ NO SÉ QUÉEEEEEE?!!!...

Mira, como una furia me he puesto... Vamos, dudar de mi capacidad de desenvolverme en este medio, después de la experiencia que tengo… Me he sentido más ofendida que si, antaño, se hubiera metido con mi forma de cocinar, por ejemplo; que ahora me daría lo mismo. Es que me ha llegado al alma.

-¿Pero se puede saber porqué piensas eso?-Le he preguntado.
-Porque te implicas demasiado, que te conozco… Tienes mucho peligro.
-¿Pero qué es eso de que no manejo bien las redes?... ni que fueran de pescadores y yo una sirenita incauta que pudiera quedar atrapada… Huy, glu, glu.
-Vale, no he dicho nada. Pero luego no me vengas… ¿eh?; que me pones la cabeza como un bombo, con que te has metido en un jardín… en un jardín sí, ¡pero en un jardín de infancia!: ¡Buaaa, mira que fulanito me ha tirado del pelooo!... que menganito me ha dicho tooonta.
-No me quejo tanto…
-Además, ¿no sabes que el facebook es para mayores de edad?
-¿...?
-…¡Que paso, mami… Tú misma!

Sin palabras me ha dejado… y mira que es inusual esto.
No sé si mi hijo tendrá algo de razón.
Mis gafitas y yo, estamos desconcertadas. Necesitaríamos reflexionar un poco sobre el tema, pero a mí no me apetece. Se lo dejaré a ellas, para variar.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

5 oct. 2014

OTOÑO

Como la lluvia,
llanto del gris otoño...
hoja tras hoja.
      
Ángel C.T. ©
(Dedicado a mi tía Elo que hoy hubiera cumplido años)

Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

4 oct. 2014

LA MAR

Tan poderosa,
como infantil recuerdo...
siempre, la mar.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

UNA MADRE

-Hola.
-Hola.
-Quería una madre.
-Pues mire, ahora no disponemos de ninguna. Tendría que encargarla. ¿Cómo la quería?
-¡Ay, qué lástima!... Deseaba llevármela enseguida. ¿Cuánto tardarían en traerla?
-Bueno, eso depende de lo que usted me pida. ¿Qué tipo de madre busca, exactamente?
-A ver, le explico…Una madre de las que se preocupan en exceso, que te cuidan cuando estás enfermo, que te preparan comiditas, que te abrigan demasiado… En fin, ya sabe, una de esas madres.
-Sí, sé perfectamente al modelo de madre que se refiere. Lo siento pero de ésas ya no nos quedan en stock. Tenemos agotadas las existencias. Hemos tenido mucha demanda últimamente. E incluso, fíjese, hemos tenido que distribuir una madre entre tres familias.
-¡Qué bárbaro, cómo están de solicitadas!... Entonces, ¿no van a traer más?
-Sí. Se están fabricando. Puede hacer el encargo ahora pero tendrá que esperar unos cuantos días. Depende del interés que tenga.
-El interés es absoluto.
-Bien, pues dígame, ¿la prefiere rubia o morena?, ¿española o extranjera?...
-No, no, no. Eso me da igual. Bueno, si es posible que sea feliz. No me gustaría verla llorar ni sufrir. Y que sea cariñosa, protectora y fuerte. Pero no me refiero al aspecto físico, no tengo preferencias en este sentido.
-¿Y la edad?
-Tampoco. Mientras esté viva...
-Podría conseguirle una de esas características tal vez en menos tiempo del que pensaba pero le falta un brazo. ¿Habría algún problema? Íbamos a reparárselo pero si no le importa este detalle, no tendría que esperar a que fabricásemos otra. La teníamos en el taller a la espera...
-¡Perfecta para mí! Seguro que podrá abrazarme igualmente.
-Eso delo por supuesto. Este tipo de madre está muy bien preparada, viene sensible de serie.
-Estupendo. ¿Cuándo podría pasarme a recogerla? Estoy deseando conocerla.
-Probablemente, en un par de días. Si lo desea, puede dejarme su teléfono y le aviso cuando ya esté aquí.
-Muy bien. Éste es mi número. Muchas gracias. Me urgía bastante ¿sabe? Cuando se necesita una madre… se necesita.
-La comprendo. Todos queremos tener al menos una.
-Pues sí, ¡al menos una!
-Perdone, tal vez le interese un pack que tenemos en estos momentos en promoción, que incluye dos tíos y una prima.
-No. Eso no me interesa. Creo que a la larga no dan muy buen resultado.
-Hombre...el material es de primera calidad pero, claro, hay que cuidarlos...
-Ya. Pues gracias por la información. De momento, sólo venía buscando una madre. Por cierto, ¿el precio?
-¿El precio?... ¡Una madre no tiene precio!

Ángeles Córdoba Tordesillas © 2007