Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

6 oct 2014

MI HIJO Y YO (1)

Mi hijo me ha dicho:
-Anda, mamá, deja de utilizar las redes sociales que no sabes manejarlas…
-¡¡¡¿QUÉ NO SÉ QUÉEEEEEE?!!!...

Mira, como una furia me he puesto... Vamos, dudar de mi capacidad de desenvolverme en este medio, después de la experiencia que tengo… Me he sentido más ofendida que si, antaño, se hubiera metido con mi forma de cocinar, por ejemplo; que ahora me daría lo mismo. Es que me ha llegado al alma.

-¿Pero se puede saber porqué piensas eso?-Le he preguntado.
-Porque te implicas demasiado, que te conozco… Tienes mucho peligro.
-¿Pero qué es eso de que no manejo bien las redes?... ni que fueran de pescadores y yo una sirenita incauta que pudiera quedar atrapada… Huy, glu, glu.
-Vale, no he dicho nada. Pero luego no me vengas… ¿eh?; que me pones la cabeza como un bombo, con que te has metido en un jardín… en un jardín sí, ¡pero en un jardín de infancia!: ¡Buaaa, mira que fulanito me ha tirado del pelooo!... que menganito me ha dicho tooonta.
-No me quejo tanto…
-Además, ¿no sabes que el facebook es para mayores de edad?
-¿...?
-…¡Que paso, mami… Tú misma!

Sin palabras me ha dejado… y mira que es inusual esto.
No sé si mi hijo tendrá algo de razón.
Mis gafitas y yo, estamos desconcertadas. Necesitaríamos reflexionar un poco sobre el tema, pero a mí no me apetece. Se lo dejaré a ellas, para variar.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

9 comentarios:

  1. Gracias Francisco. Son sencillas conversaciones entre madre e hijo.

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  2. Bueno...buenísimo!!! Si es que los chavales tienen mucha más sabiduría de lo que nos pensamos. jajaja Me ha gustado un montón.

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    1. ¡Cuánto me alegro, Arantza!
      Ese es el propósito fundamental de este blog, que disfrutéis. Gracias por participar en él con tus comentarios. Un saludo amiga.

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  4. Madres lo somos muchas, conversaciones como esa las hemos "sufrido" casi todas, pero tener el talento y la gracia que tú tienes para narrarlo sólo está al alcance de algunas privilegiadas como tú. Gracias por el buen rato y la sonrisa que me has regalado.

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  5. Es un placer, Marlene, escribir estas cosas si hay personas como tú, que las aprecian tanto y les pinta una sonrisa en la cara. Un abrazo y gracias.

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  6. Fátima Reyes Garcia12 de octubre de 2014, 13:07

    Genial y ocurrente,Ay...los hijos!

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  7. ¡Sí. Ay, los hijos!... ¡¿Qué haríamos sin ellos?!... Gracias por tu comentario, Fátima.

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