Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

31 dic. 2014

RENOVACIÓN

Luna creciente
y de nuevos proyectos,
anunciadora.

Ángel C.T. 2014


Fotografía hecha esta misma tarde, con estas gafitas que Dios me ha dado. 

¡ADIÓS 2014 Y GRACIAS!

El fin del día,
con lo malo y lo bueno...
y de este año.

Ángel C.T.


Fotografía hecha esta misma tarde con estas gafitas que Dios me ha dado.

SUPONGO

Supongo que vivo.
Como, duermo, amo…

Que mi partícula elemental
sea un chispazo en tus ojos,
insinuación simple de la alegría…
un leve pliegue de luz, en tu piel,
soñada…
supongo que significa algo.

Si en la magnética presencia
de tu ausencia,
como un aura,
alrededor
de tu personalidad rutilante,
flota inocente, una pluma,
tal vez de ángel,
quién sabe…
supongo que vivo,
si existo para ti.

Y si me recuerdas,
supongo que soy algo…
que como, duermo, amo,
que vivo por alguien.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Jean Jacques Henner. Pintor francés. (5/3/1829- 23/7/1905) 

30 dic. 2014

LA SOPA

-Camarero, hay un pelo en mi sopa.

-Perdone, pero usted ha pedido sopa de pelos.

-Ah, cierto… Bien. Entonces tengo una reclamación distinta que hacer…

-Dígame.

-¿Dónde están los pelos que le faltan a mi sopa?… ¡sólo tiene uno!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

COMO SI NADA.

Nadie le había dicho que aprendiera a doblar la ropa y mucho menos se había tomado la molestia de enseñarle. Ahora Vicisitudes, tenía que ocuparse sola de su casa y del arreglo personal de su marido. Todo por haberse casado enamorada.

El marido, comerciante de pueblo, hombre sibarita,  honrado y trabajador de salario escaso -pues no daban las ventas como para comprar un cochazo- se había matriculado en una escuela de música a aprender piano clásico, para soportar la frustración de no tener auto propio.

Una vecina harta de los ensayos de Aurelio, que así se llamaba el tendero, vendedor de deliciosos caracoles maleantes, se paró frente a la puerta de la casa de Vicisitudes y de su marido, para expresar su fastidio y dispuesta a llegar por leyes adonde tuviera que llegar para que ese criminal del silencio terminara por siempre de darle a las teclas del tormentoso instrumento. Ring, ring:

-Buenas tardes, Apoteósica.
-No muy buenas, no. Y sé porqué lo digo. Tengo dolor de oídos hasta en la cena.
-Cáchis en la mar salada.
-Ya.
-Mi Aurelín que ensaya.
-No me venga con esas… Ya sé que ensaya, y no pasará de eso, es malo el condenado hasta para matar de aburrimiento a las moscas.
-¡Apoteósica… no será para tanto! Hablando se entiende la gente. Pase, pase… tal vez en su casa, se sienta sola, y lo que le apetezca sea charlar un poquito con gente de bien.
-En absoluto. Yo en todas partes me siento sola, no necesito su ayuda para eso, ni psicología inversa… ¡Faltaría más! Ni me  molesto en entrar, que yo sé lo que son estas cosas. Terminan como terminan… convenciéndome para que no les denuncie y comprando mi dignidad con regalos inútiles, invitándome a viajar por las Italias, pagándome las facturas del agua, el gas y la luz… y a lo mejor hasta me meten mano.
-¡Por Dios y por todos los santos! Eso nunca. No somos de tríos más que cuando jugamos al poker con los amigos, mientras no saquemos escalera de color, claro está. Y mi marido me ama hasta la extenuación, jamás se fijaría en otra. Y por su puesto, las facturas que se las pague su tatarabuela, por parte de padre, si vive, con el IVA incluido.
-Pues será un marido modélico, pero desde luego como músico es un total y absoluto tormento.
-Es muy dura con él… No le ha escuchado bien. Hace unos días que compone sus propias melodías. La última dedicada a usted, precisamente… hermosísima.
-Bah, no lo creo.
-Tengo la sensación de que esto le viene como resentimiento, desde que sacudí sin darme cuenta las migas del mantel, por la ventana, y cayeron sobre sus bragas tendidas al sol, como las de la Irene del Serrat.
-En absoluto. Créame, eso ya está olvidado. No me cambie de tema que lo que nos ocupa es muy grave. ¿A usted misma no le importa que su marido se pase toda la noche y la madrugada toca que te toca, ese maldito piano que está más desafinado que una rata vieja y ronca?
-Mire, yo también amo a mi marido hasta la extremaunción, me hace feliz que él lo sea, mientras zurzo los agujeros de sus calcetines, plancho y preparo la cena. Si su deseo es dedicarse a componer música en su tiempo libre, que haga lo que quiera… a mí… como si nada. Pero como nadar no sabe… pues lo que sea. Buenas tardes. Ha sido un gusto el saludarla.

                        FIN APOTEÓSICO CON SERENATA NOCTURNA

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


De izquierda a derecha, Vicisitudes y Apoteósica, pinturita rápida, hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

27 dic. 2014

UNA DAMISELA DE LAS DE ANTES

Mujer de atractivo inexplicable, de enigmática belleza y de gustos caros pero elegantes. De una pieza… por delante, con su escote bien dibujado y de otra por detrás o ya vería… Guantes suaves, para caricias infundadas y fundados celos de amantes.

No regalaba besos, no era española. Los cobraba al peso. Pero nada de comerciar con ellos, por supuesto, las ganancias sentimentales las donaba a una buena causa, como hacía cualquier dama que se preciase de serlo. Intrigante y excitante. Adoraba, de clase dorada. Brillaba con fuertes destellos… Ella, y ninguna como ella.

Sus pestañas se extendían por las grandes salas de gente grande. Se paseaba cadera arriba cadera abajo… les enloquecía a todos… y a todas… ¿Qué les daría?

Han pasado muchos años de aquello.

Ahora es bisabuela y cuenta este cuento a sus nietos, y a los vecinos de ellos. Nadie la cree. Sobre el televisor, encima de la estantería del mueble de cerezo, una foto, en blanco y negro de Marlene Dietrich, la mira.

-Chicos es la hora de la merienda… ¿queréis pan y chocolate o bocadillo de foie grás?... Siempre se puede elegir.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Fotografía de Marlene Dietrich. Nacida el 27 de diciembre de 1901.  

HOMENAJE A SERRAT

"Y quién fuese abrigo...
pá andar contigo".

Joan Manuel Serrat, un catalán con alma universal, que hoy cumple 71 años.

Quiero darle las gracias por todas esas canciones que he disfrutado, y me han acompañado a lo largo de mi vida.

Este retrato sencillo, que hice hace años, es solamente una pequeña muestra de cariño a alguien a quien no conozco en persona, nunca he estado cerca de él, seguramente nunca lo estaré y, sin embargo me ha dado momentos inolvidables, me ha emocionado, me ha hecho vibrar y soñar...............................................¿Magia?

¡Felicidades! 

Ángel C. T.

Retrato de Joan Manuel Serrat, hecho con estas gafitas que Dios me ha dado.
 

26 dic. 2014

DEJAR IR EL DOLOR...

Adiós dolor.
En tenue silencio...
con el ocaso.

Ángel C.T. 

Fotografía de esta misma tarde. Hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

25 dic. 2014

COMO RECUERDO

Cielo de invierno,
en día veinticinco...
para vosotros.

Ángel C.T.


Fotografía del atardecer del día de Navidad, con estas gafitas que Dios me ha dado.

22 dic. 2014

TRES DESEOS

El tres es mágico
o tal vez lo fuera Ella.

Escribió:

Paz. Paz. Paz.
Pulsó intro.
Pararon todas las guerras,
dentro de cada individuo
y en el mundo entero.

Y luego:

Amor. Amor. Amor.
Y la Humanidad entera y cada humano,
encontró su sentido.

-¡Qué fácil es transformarlo todo!-Pensó.

Finalmente, dio a intro, tras escribir:
Plenitud. Plenitud. Plenitud.

No se llamaba Navidad, no.
Se llamaba Conciencia.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

¿QUÉ SOY?

Si dejo aquí mis documentos...
¿qué me llevo?

¿Soy hardware
o software?...
¿Cuál es mi sistema
operativo?...
¿Soy tu navegador
preestablecido?...
¿Acaso tu programa
preferido?...
¿O una simple
aplicación?...

“Continúe tres kilómetros
y gire a la derecha…”

¡No, por favor,
un GPS no!
No hay nada más estúpido.

“Gire a la derecha…”

Prefiero ser un mail
en la lista de borradores
o una sencilla imagen
entre tus downloads.

“Gire a la derecha,
gire a la derecha…”

Conócete a ti mismo.

Sugirió el filósofo,
virtual.

Ángeles Córdoba  Tordesillas ©2014




21 dic. 2014

EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO

Como pareja eran un desastre tras otro, como individuos verdaderamente encantadores. Ella de serpientes y él al uso. Gente corriente y moliente pero de ley. Eso se nota enseguida, apenas cruzas tres palabras con ellos en un crucigrama de periódico.

Habían quedado para una cita. Ella estaba esperándole como solía hacer en la entrada del parque de esa pequeña ciudad.

Adela, estaba muy guapa y lucía un peinado de folclórica, venida a menos, pero bien cardado, con volumen de frasco. Había estado horas y horas, con la espuma y la laca, dándole a todo meter, haciendo bíceps, delante del espejo… para él, solamente para él. Ahora él la miraba que se le caían los pantalones por no llevar tirantes a tiempo. Situación tirante después de la última discusión.

-Nunca digas la última, siempre se dice la penúltima- Dijo él.
-Sí, ya lo sé-dijo ella- ¿no ves que hice prácticas de azafata?
- ¿Otra vez me lo vas a echar en cara?...
-No, sólo quería echarlo a suertes.
-¿De la buena?
-Hombre, pues claro… de la buena. Este hombre…
-Entonces vale.- Zanjó, a tiempo de comenzar otra polémica de las suyas, de las buenas, buenas.

Aquél encuentro programado, era con el fin de enderezar la relación, del mismo modo que, Adela, se había enderezado su pelo. Había voluntad por parte de los dos y también besos apasionados todavía sin intercambiarse. Él, fulminado, casi sin respiración, se había quedado con el look de ella y ese flequillo… ni los Beatles en las mejores portadas de sus álbumes discográficos; She love you yeah, yeah, yeah…

-¡Madre del amor hermoso!… te encuentro preciosa, ¡cómo te meneas y qué salero llevas hoy, querida! Mira…te llevo adonde me digas… si prefieres el burger o la pizzería… tú decides… pide por esa boca. Me tienes rendido a tus pies de flamenca luchadora.

Después de breves intercambios de palabras esdrújulas, sobre todo, se recordaron los malos momentos y decidieron que tendrían que afrontarlos juntos si querían que esa relación sobreviviera. Lo último que les había hecho sufrir más que un parto, fue algo que casi no recordaban, pero estaban seguros de que era un asunto feo, pero feo de verdad. De no poder ni mirarle a la cara, de feo.

-No sé cómo vamos a arreglar esto…-Dijo el muchacho a la chica, que había sido costurera en una vida pasada.
-Habrá que sacar un poco los puños y alargar el bajo.
-Pues cuanto antes…-Añadió él, con muchas ganas de solucionar las cosas. La tensión se mascaba en el aire cual chicle de fresa ácida…
-Entonces ella soltó el costurero en la mesa del burger y comenzó a descoser por aquí y  por allá, a no dar puntada sin hilo, hasta que quedó la relación perfectamente a la medida de las expectativas de ambas partes.

Terminaron de comer las hamburguesas, con pepinillos, y de limpiarse los morros de mayonesa de sobre -que se había resbalado por las barbillas- y él quiso acompañarla a su casa, sin más demora pues tenía que fichar por molestias varias y no justificadas a los vecinos, después de la hora pasada la media noche, sin calabaza apresurada ni zapato vacilón. Entonces comenzó a chispear. Ninguno llevaba paraguas y, ¡vaya por dios!, se tuvieron que mojar el cabello para terminar la cita romántica. A ella se le corrió la máscara de pestañas.

-Para una vez que me pongo rímel… y el peinado que es mío, con lo que me ha costado. No sé si estaré lo suficientemente mona como para que te quedes con un buen recuerdo de mí, hasta que nos veamos mañana.

Él le dijo:

-Me tienes para siempre, amor mío.-Esa fue la despedida.-Eres más hermosa que una flor primaveral antes de marchitarse con el calor del sol… con rímel o sin él. Pero me gustas natural, como el gas y como los hierbajos del campo.
-Gracias por sacarme los colores a pasear…pero ya me tengo que marchar.-Respondió ella ruborizada y con la melena algo rizada con las cuatro gotas que habían caído, para no descontaminar nada de nada.
-Querida, una vez arregladas nuestras diferencias con esas manos de ex-costurera de diseño imperial, vete por donde has venido, ahí tienes tu portal, que el movimiento se demuestra andando y a mí me encantan los tuyos y también los míos, modestia aparte, alejándome hasta la próxima cita, como un galán de cine en blanco y negro. 

Cada uno en su casa y Dios en la de todos, era uno de sus principios de edad media. Ahí les dejé con su felicidad a cuestas, dos caracoles en ambos sentidos. Se casan en tres meses. Las invitaciones de boda ya están enviadas; cursis y constreñidas, incluyen cenefas trenzadas en hilos dorados. Cuanto antes mejor, así la gente tiene más tiempo para ahorrar y comprar los regalos. Ese fue su pensamiento. No es interés, es sólo amor y ternura. 

El movimiento se demuestra andando... le dice. Ya ves tú... lo más romántico que se le ocurrió... y con eso, ella se olvidó de todos los malos ratos pasados. Anda que te den… un anillo de compromiso y luego una conferencia episcopal. 

Y fueron felices para siempre jamás… o eso me han dicho. No supe más de ellos. Ni me invitaron a la boda… después de hacerles un relato tan bonito… ¡Bah! Ni agradecida ni pagada. Menos mal que las bodas, así porque sí, no me gustan. Tampoco las "porque no". No he ido ni a la mía… Claro que, yo aún no me he casado.
                                                   
Ángel Córdoba Tordesillas ©

Acuarelita rápida de Adela, antes de que chispeara. Hecha con estas gafitas que Dios me ha dado

LA AMISTAD

Hace tiempo, cuando era muy joven, quería tener un millón de amigos, como Roberto Carlos en su canción. Ahora, con los años, me he hecho menos "avariciosa" y reconozco, que tal vez, algo más selectiva. Puede ser fruto de cierta madurez emocional o de que una mira por su tranquilidad en beneficio de la propia salud. 

A pesar de ello, no he rechazado la  amistad de nadie pero cada uno ha seguido el camino que ha querido. Algunos incluso el del resentimiento, el del orgullo, el de la envidia o el de la indiferencia. Libremente, según les ha parecido.

Intento mantener la neutralidad sin juzgar el comportamiento de ninguno de ellos, que no es tan fácil como sería deseable, porque la naturaleza humana  tiende a dejarse arrastrar por los prejuicios y juicios de valor. Finalmente, no es cuestión mía las elecciones, o lecciones, de la vida de los demás, ni siquiera en el terreno de la amistad que pudiera unirnos. Sé que cada uno elige lo que cree que es mejor para sí mismo o para su evolución, ni más ni menos.

Así que el número de las personas a las que considero amigas se ha reducido ostensiblemente. Ayer, una de ellas, me llamó por teléfono para conversar conmigo y felicitarme las fiestas y me dijo algo que me llegó profundamente, en especial porque sé que fue algo totalmente sincero: -Ángel yo creo en la amistad, porque existes tú. Gracias.-Me dijo, con mucho cariño.

No, gracias a ti, que has sabido ver en mí la amiga que te quiere y te acepta tal y como eres, sin pretender cambiarte. La que sólo desea apoyarte si en algún momento te sientes dolida o cansada, y también acompañarte para celebrar tus pequeños o grandes éxitos, tus alegrías... Gracias por permitirme formar parte de tu mundo y de tu vida, con todos mis defectos y limitaciones. Por corresponderme en la misma medida y desde tu libertad individual.

Lo que quiero expresar, lo que necesito expresar, es que después de los años, con que una sola persona en este mundo sienta hacia mí algo como lo que siente esta amiga, me siento totalmente realizada, en este aspecto de mi vida personal, y muy  afortunada.

He comprendido que en cuestión de amistad es preferible también la calidad a la cantidad. Y que, a veces, es la vanidad la que da importancia a las cifras. Tratándose de personas es algo ridículo y superficial. Al menos desde el punto de vista de mis gafitas, éstas que Dios me ha dado.

Un abrazo fuerte para ti. Y tengas un millón de amigos o tengas solamente uno:            
¡FELIZ AMISTAD!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©2104 (Dedicado a mi amiga M.B.B.)

20 dic. 2014

FELIZ SOLSTICIO

Juego de nubes.
Del invierno júbilo,
como los niños...

Ángel Córdoba Tordesillas ©


Fotografía hecha esta misma tarde, con estas gafitas que Dios me ha dado.
 

UNO, DOS…Y LAS PATAS DE LA MESA, SEIS

Acostumbrados a estar juntos todo el tiempo y a hacer cada cosa en pareja, desde las raíces cuadradas a arrancar las de las malas hierbas del jardín. Viajaban de vez en cuando por diferentes partes de Europa y leían libros de bolsillo a medias. Compenetrados sí, pero se cansaban de verse las caras. Compartían aburrimiento también, todo a medias, excepto las medias.

Que si comían en la mesa del salón… que si hacían puzzles… en la mesa del salón… que si hacían el amor… en la misma mesa, a lo “El cartero llama dos veces” o tres… no lo recuerdo. Comida, ocio y erotismo, en la misma plataforma, era demasiado. 

Agobiados enormemente por esa vida anodina, sin precedentes. Tampoco les daba la imaginación para más. Iban de la mesa a la mesa, cada día. Él se abrió una cuenta en facebook y ella en el banco. Uno iba aumentando su lista de amigos y la otra la de los ahorros. Se precipitaron los hechos… entre otras cosas, porque se trata de un relato corto.

Una tarde él se enamoró de una amiga virtual con la que contactaba por la ventanilla del chat. Ella se escapó con el de la ventanilla del  banco.

Todos contentos. Viva la madre que los parió... por la otra punta. Soy la propietaria del piso que alquilaban y me han dejado tres meses sin pagar. El contrato estaba a nombre de ella y él no se hace cargo de nada, dice. Esta juventud…

Menos mal que la mesa me la quedo… Es de caoba, buena y maciza… mmmm. Y con jarrón de chino a juego. Toma ya.   

Ángel Córdoba Tordesillas ©

(Sugerencia: Quizá sea más fácil cambiar de mesa que de pareja pero cada uno con su mesa... )

Acuarelita rápida de la mesa de caoba y el jarrón. Hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

EL LIMÓN VALENCIANO

El universo de los cítricos se estremece cuando los pone delante de su lienzo con pictóricas intenciones para inmortalizarlos jóvenes y frescos.

Saltan felices, como ranitas en charca, de las neveras y de los fruteros para subirse a la fama. E igual que funambulista sobre la cuerda floja, mantienen el equilibrio y la elegancia, con tanta gracia que no se les aguanta.

Insólitos modelos, de buen posar, que con sugerentes semidesnudos muestran parte de sus encantos dejando boquiabierto al personal, en esas grandes obras de arte "fruteril" por la excelsa maestría del pincel de un tal Raúl Tamarit.

(No están en un museo. De momento, las encontrarás en Facebook.)

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Óleo de Raúl Tamarit

19 dic. 2014

LA DULZURA DE UN ATARDECER

Suaves fundidos
de colores pastel
e igual de dulces…

Ángel C.T.©2014


Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

LAS VIDAS

Hay vidas enteras.
Vidas por la mitad, partidas
Vidas vividas a medias.
Hay cuarto y mitad de vidas.
Sucedáneos de vidas.
Pequeñas o grandes vidas.
Vidas crudas. Poco hechas.
Otras, vuelta y vuelta.
Algunas demasiado cocidas o quemadas, incluso.
Vidas, cuales ríos obedientes y sumisos van al mar de la Vida.
Vidas que se miran en otras vidas.
Y luego… hay vidas.

Ángel C.T. ©2014

Pintura hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

IDILIO A LA LUZ DE LAS VELAS

Le dijo un átomo sintético a una neurona sensible:

"¿Qué prefieres… un pájaro, en mano, o una cena? Invita la casa… menos las ventanas… esas sólo observan."

La neurona respondió.


Ángel C. T. ©2014

LA NIÑA DE LOS POEMAS

Creyó que la luna era un globo
y quiso jugar con él,
aprovechando los vientos.

Le ató un cordel y lo hizo volar
llevando alegría y color
allá por donde pasaba.

Cada noche, la vemos
correr entre las calles,
de nuestra esperanza.

Es "la niña de los poemas".
La que nos hace soñar,
antes de quedarnos dormidos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Niña con globo, pintado con estas gafitas que Dios me ha dado.

17 dic. 2014

ENTRE LAS HOJAS

Arte en el cielo.
Entre pequeñas hojas,
juego de luces.

Ángel C.T.©2014

Fotografía hecha esta misma tarde, con estas gafitas que Dios me ha dado.

LA VOCACIÓN FUNDAMENTAL

Tres arañitas italianas, decidieron viajar en el tiempo, que dura un viaje, y llegaron hasta la casa de los Reyes Magos en "Orientolandia"…

A una de ellas, como le gusta la charla rumbosa, se la conoce como “La patilengua”, tiene más lengua que patas… se enrolla hasta con los picos del pan. A otra, a la más pequeña, Clotilde, la periodista, le gusta preparar matices de viento, al dente como la pasta… ¡Menuda loca sibarita!, le llama la segunda, Chari, empezando por arriba, porque le gusta resoplar y corretear a carcajadas.

“Los reyes tienen cicatrices hasta en las coronas y ya de un feo dorado que se ha tornado verdoso por el pasar del tiempo, llagas en los dedos, y las narices hinchadas, de tanto envolver regalos para todos los niños del mundo-si es que todos... son muchos-. Están empezando a pensar en la jubilación, pero ahora parece que se ha alargado el plazo. Hasta los veinticinco siglos trabajados, no cobrarían más que la cuarta parte de su salario. Y Hacienda les da por todas partes. Y luego los callos en los pies… esos terribles callos... Los camellos no resultan rentables. A pesar de tanta leche y galletas que toman en las casas de los chiquillos; que dejan los padres, estas "chuminadas", no funcionan como combustible. Parece que les falta fuelle, la edad, o que se están volviendo vagos. Aquí los aparcan dentro de los armarios, como no tienen más ropa que la puesta… tienen espacio de sobra. En estos momentos están viendo su telenovela favorita. Los reyes digo, los camellos me parece que duermen, no les tengo controlados”…

Soy redactora de un periódico italiano, sí. He venido aquí, haciendo periodismo de investigación y por ahora voy bien. A mis hermanas las he traído, entretejidas, porque se han puesto más pesadas que las moscas, que ya es decir...

-¡Clotiiiiii!.

Vaya, ya me está llamando mi hermana mayor… ¡Qué marimandona es! Puede ser que ya esté preparada la cena. Algún insecto atolondrado que habrá caído en la tela, mira que les tengo dicho que yo sólo como pasta…

Interrumpo el reportaje momentáneamente, a mi pesar. Enseguida estoy con ustedes otra vez, desde  un rinconcito del techo de la humilde morada de estas grandes personalidades. Tengo vocación nata para esto. Les envío esta noche el teletipo sin falta. No sé ni qué es un teletipo pero bueno…

Ángel Córdoba Tordesillas ©

(A la memoria de dos arañitas que he enviado hoy al otro mundo, por una negligencia casera. Gracias a dios, una de las tres, ha salido indemne del “aracnicidio”… Me alegro en el alma. Sirva esto de condolencia y de homenaje por su fallecimiento prematuro.)


Acuarelita rápida, de Clotilde y los tres Reyes Magos, pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

AMANTES DE AMOR

Pinto un poema sobre tu cuerpo.
Con mi mirada, con mis besos, 
con mi piel…
Con tu permiso.
Perdón… sí, con tu permiso.

El material está preparado, 
faltamos nosotros.

Trazo las primeras palabras.
Insegura tal vez, 
pero decidida.
Puedo hacer un retrato de tu alma,
si tú me dejas, 
si me dejas soñar
que eres mi amante.
Amante de amor.

Y volcaré sobre tu silencio, 
mi alegría.
Sobre tus gemidos, 
mi sentir.
Algo hondo y sutil.
con parsimonia.

Confundiremos, 
si tú quieres,
la pasión con el tiempo.
Mezclaré colores sin ton ni son,
temblaremos de emoción,
refugiados, condescendientes, 
con los deseos.

Con la luz del día apagada
y la de los misterios, encendida.

Tú posarás para mí, 
mil veces seguidas.
Porque te gustará ser modelo único
y satisfecho,
de mis arrebatos de fantasía.

Mis pinceles no atienden a más razones
que a las de la inspiración.
Puedo continuar, 
hasta el infinito,
si me dejas soñar.
Si nos dejamos ir soñando,
Soñando… que somos amantes.
Amantes, de amor.

Ángel C. T. ©

Acuarelita rápida pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

EL VIAJECITO (1)

Recojo la noche del desplegable y me pongo en marcha. Todavía quedan muchos kilómetros de viaje… no llevo ruedas de repuesto. Voy bastante cargada, pero voy sin miedo. ¡Oh, una ardillita!, !qué buen augurio!...
Puede que haga alguna que otra parada de vuelta a casa. Bonito paisaje… ahora de día.

Ángel C. T. ©2014



SIN PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN

No hay duda de que estamos de lleno en la era de la informática, y lo digo con fundamento:

El otro día, paseando por mi pueblo, me encontré con un perrito muy pequeño, acompañado por un muchacho, y me hizo mucha gracia. Le pregunté al joven:

-¿Cómo se llama?
-Wifi -Me responde.
-¿O sea que en vuestra casa, wifi las 24 horas?...-Le dije, sin poder evitar caer en la tentación de hacer el chistecito.
-Sí, las 24, jajaja.-Respondió siguiendo la broma, el chico, que estará empachado de comentarios jocosos sobre el nombre de su perrito, supongo.

El caso es que unos días antes, conocí a otra perrita muy bonita, cuyos amitos le habían puesto el nombre de Wasap. Bueno, pues estoy por presentarlos… no sé porqué. Tengo la impresión de que pueden llevarse bien. Al menos, estoy segura de que no tendrán problemas graves de comunicación.

Ángel C. T. ©2014

16 dic. 2014

MÁS ALLÁ DE LA ALAMBRADA

Tras la alambrada
Mil sueños y deseos…
en libertad.


Ángel C. T. ©2014


Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

LA COLECCIONISTA DE BESOS (2)

Te envío besos con ramificaciones nerviosas para mayor sensibilidad.

Y alguno portátil para que te haga cosquillas en las orejas y luego te prepare la cena. Besos y más besos... caldos y ensaladas de ellos. Besos a porrillo, con sabor a membrillo.  

Algunos de botijo, para beberlos a chorro y quitarte la sed de besos.

Y esquejes de besos con raíces, a ver si prenden en tu jardín y crecen más besos. 

Y otro con alitas, de pollo hembra, para que te ponga besos sobre la almohada, antes de que cante el gallo... y la carne de gallina.

Los tengo light que no te engordaran el ego y con cafeína, para que te desvelen y pienses en mí.

También los he conseguido prestados, a bajo interés, supuestamente, hipotecados… Estos ya te matan, pero no engordan tampoco.

No tengo más para enviarte… de momento.  Mi amor ya es un largo beso… a ver qué haces con él.


Ángel C. T. ©2014


Beso, besado,con estas gafitas que Dios me ha dado.


RECORDÁNDOTE

De madrugada,
ella por compañía
y tu recuerdo...

Ángel C. T. 


Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

15 dic. 2014

TODO POR SEGISMUNDO

El energúmeno de sombrero, con forma lenticular, de pobre estampa, tuvo que acudir al depósito de cadáveres, porque su vecino estaba ocupado en asuntos propios, aquella invernal mañana de diciembre, con niebla y todo, para identificar a Segismundo, el gato del barrio. Muchos años y parafernalias llevaba viviendo por esas calles… 
-Sí, es él.-Dijo escuetamente. Y siete lágrimas resbalaron por sus mejillas. Una por cada vida que no tendría el felino.

Sabía en lo más profundo de su corazón, que ninguno que viniera después, iba a poder llenar el vacío que él había dejado en sus vidas. Era alguien insustituible, único, extraordinario. Un ser que había conseguido llenar sus días de color y sonrisas… Ahora se preguntaba sobre cómo sería su futuro sin verlo y escucharlo cada mañana, cada tarde, a cada hora… Otras dos lágrimas se le escaparon para acompañar a las otras, en cómplice luto. Se sonó la nariz, con un clínex medio usado que llevaba en el bolsillo de la chaqueta pasada de moda, que languidecía de pena y dolor. Salió de aquél lugar; horrible pesadilla, atusándose el bigote. 

Después de eso se acercó al super, porque se le había terminado el conejo y pensaba prepararlo con arroz al día siguiente. Vivía solo y él mismo tenía que cocinar. 

Ángel Córdoba Tordesillas ©

Acuarelita rápida de Segismundo; de cuerpo presente. Pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.