Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

10 mar 2015

MIRADA SIN PREJUICIOS

Veo, veo.
¿Qué ves?
La vida sucediendo…


Ángel C. T. ©2015


Fotografía hecha con mucho cariño, respeto y permiso, al modelo que posó grata y gratuitamente para estas gafitas que Dios me ha dado

5 comentarios:

  1. Precioso, Angel. El hayku (encierra mucha sbiduría), el modelo y tu respeto. :)
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Susana. En realidad no es un haiku lo que he escrito pero no importa, lo que importa es que te haya gustado y sé que ha sido así. Un abrazo, amiga.

      Eliminar
  2. Peciosa pradera, y muy buen modelo. Sabe posar y mira directo al objetivo de tus gafitas.

    ResponderEliminar
  3. Ellos no conocen los prejuicios.
    Sus miradas son tan claras que a veces te quedas muda sólo mirando esos ojos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Arantza. Algunas veces una se pierde en esas miradas tan llenas de nobleza. Gracias.

      Eliminar