Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

20 may 2015

AQUELLOS SUEÑOS

¿Y qué pasó,
además del tiempo,
que no resonó nada dentro,
que me hiciera sospechar
esta distancia impuesta?

¿Qué sucedió
que no me di cuenta?
Tiré por la borda
de un barco fantasma
tantas horas
de complicidad…

¿Qué hizo naufragar
este idilio,
en medio de un mágico crucero,
en el que las horas pasaban
sin darnos cuenta
charlando, en cubierta,
al cubierto de nuestro amor?

Qué loca estoy,
o he estado,
para no comprender
que era sólo yo
la que creía en un “nosotros”.

Nada me avisó.
Ninguna señal ni alarma
de que ibas a terminar el viaje 
desembarcando,
en este último puerto,
sin mí.

Ahora veo ahogarse,
en un mar de lágrimas,
aquellos sueños
que quisieron nadar
para salvarse…

Ángel C. T. ©2015 


2 comentarios:

  1. Un hermoso poema de amor-desamor. Si lo reconviertes en amistad, no te ahogues, mi barquita está junto a ti.

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