Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

6 may 2015

TODO CORAZÓN

Tan sólo eran amigos a través del facebook. Jamás se habían llegado a conocer personalmente pero mantenían contacto desde hacía tres años ya y habían llegado a tener una gran confianza.
Por esta razón, en cuanto supo la noticia, publicada en su muro, aquella tarde, por un familiar de la víctima corrió para el hospital. Era una mujer joven todavía y con ganas de vivir y de amar.
No se explicaba cómo podía haber sucedido. Contaban que fue un accidente de coche, yendo a trabajar... al parecer se saltó un semáforo en rojo y su coche chocó con otro que salía de una calle perpendicular.
Podía ser que aún la encontrase con vida. Ojalá.
Allí, en la puerta de la habitación de la UCI, en medio del revuelo de familiares y amigos, al intentar abrirse paso entre dicho grupo de personas, para poder entrar, un médico que en ese preciso momento salía de allí, le interceptó diciéndo:
-Lo siento, no se puede pasar. Ya vamos a llevárnosla. Ha fallecido hace pocos minutos.
-¿Pero cómo ha sido doctor?
-Ella ha llegado malherida, era difícil que sobreviviera… Un accidente letal.
-¿A qué hora se ha producido?
-Esta mañana a las 7:30 h. ¿Por qué?
El hombre se quedó callado, con la mirada clavada en los ojos del médico y le mostró, en el chat de su móvil, una imagen de un precioso sticker de una muñequita sonriente, con un corazón enorme entre sus manos. La hora en que había sido enviado, exactamente, fue a las 7:30 h. de ese mismo día.

Ángel C. T. ©2014  


6 comentarios:

  1. Que dramático......con ese final inesperado....es muy bueno. Un retrato de nuestra realidad actual. Da mucho que pensar. Besos, amiga

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    1. Sí, dramático y sin embargo podría ser verdad, Susana. Corren tiempos demasiado aprisa...
      Gracias por opinar.

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  2. Emotivo y con una buena moraleja. Desde luego.
    Si "feisbukeas", no conduzcas.

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    1. Puede hasta tener más de una, Arantza. Gracias por pasear por la nube narrativa, en esta ocasión, y por tu comentario.

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  3. Es tremendamente significativo tu relato Ángel. En él se acomoda la virulencia que a veces supone la adicción a la redes sociales, nuestro "gran hermano" particular. Como dice Susana y Aran, da que pensar y mucho, y se traduce en una moraleja de vida. Lo curioso, si puede llamarse así, es que esos amigos, seguro que se querían, por más que nunca se hubieran visto.

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    1. De eso no me cabe la menor duda, Manolo. Se querían y mucho, a pesar de no haberse mirado nunca a los ojos. Gracias por tu comentario.

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