Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

3 jun 2015

OVI: OBJETO VOLANTE IDENTIFICADO

Media luna llena en el horizonte
que no responde a ningún nombre.
No tengo que llamarla
para que acuda a iluminar mi cielo.
Allí está ella, radiante,
de cuerpo presente.
Cálida su forma y color,
fácilmente identificable.
Si alguien la reclama,
aquí sigue,
colgada sobre mi cabeza.
Hoy la usaré de almohada
si se deja.
Corren vientos de sueños realizables
y desde mi nube puedo alcanzarla.

Ángel C. T. ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

2 comentarios:

  1. Tu que vives en una nube, tienes cerquita la luna, para atraparla y que te sirva de luminosa almohada. Hermoso el poema, y la foto, no te cuento, tus gafitas hacen maravillas. Besos.

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    1. Gracias, Manolo. Estas gafitas cuando se ausentan irremediablemente, echan de menos la nube, la luna y, sobre todo, a los buenos amigos.

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