Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

19 ago 2015

ACEPTACIÓN Y ESPERANZA

He aprendido:

Que las frases hechas, a veces, nos descomponen.
Que los proverbios y refranes no tienen siempre el mismo final.
Que los dichos populares no siempre son sabios.
Que eso de que “las cosas se hacen bien o no se hacen” nos causa mucho dolor. En ocasiones, las cosas simplemente se hacen, y se hacen como se puede, y es ya un verdadero esfuerzo.

He aprendido, de la experiencia, que no siempre que se siembra se recoge. A veces se siembra, llega una tormenta de granizo y te has quedado sin cosecha. Se lleva todo lo que has sembrado y no tienes nada. Absolutamente nada. Es decir, cero. Así es. Entonces la aceptación es la única opción que no ocasiona daños internos ni colaterales.

Porque las expectativas nos llevan a la frustración. Lo que nos salva es la esperanza.

Ángel C. T. ©

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