Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

2 mar 2016

NENA, TELÉFONO, MI CASA

-Pues sí chica, como te iba diciendo, el wasap se me ha desactualizado y no puedo recibir ni enviar mensajes a troche y moche. Llevo así doce interminables horas. Tengo una desolación encima que me está quitando el hambre y el sueño. ¡¿Que por qué?! Pues figúrate que he tardado veinticinco minutos de reloj, en ser capaz de utilizar de nuevo este arcaico y soso medio de comunicación, para desahogarme contigo, ¡ni un maldito icono que mandarte a través del cable!... ¿Teléfono se llamaba, no?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



2 comentarios:

  1. Curioso y no tan alejado a la realidad porque los teléfonos móviles quintuplican ya a los fijos; lo cuentas con mucha gracia, y posiblemente en poco tiempo este tipo de teléfonos que únicamente sirven para hablar y van conectados a un cable, serán un anacronismo.

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    1. De momento yo aún lo utilizo y estando en casa, me sigue resultando más cómodo comunicarme por él. Pero probablemente sea como tú dices, Manolo,este tipo de teléfonos se perderá en el espacio tiempo de las telecomunicaciones.

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