Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

2 abr 2016

DESDE EL AMANECER DE LOS TIEMPOS... MODERNOS

La vitamina C se las daba de importante. Había escuchado decir que era antioxidante y, no sé cuántas cosas más, todas ellas imprescindibles para el organismo. No había quién le tosiera y se dedicaba a mirar por encima del hombro a sus compañeras, incluso a las del grupo B, que tenían varios másters en salud y naturaleza.

-¿Chicas, qué hacéis este finde?-Dijo en plan molongui, queriendo hacer amistades rápidas para paliar el tedio del que se cree más que nadie y se pasa la vida en obligada soledad.
-Somos alimento completo pero no tanto como tú.-Respondieron algo resentidas, sus colegas- ¡Anda vete por ahí sola que parece que no necesites a nadie más!
-Pues me abriré una cuenta en las redes sociales a ver si así hago amigos… o se los robaré a los demás. No me importa nada lo que penséis de mí. Soy longeva y me dará tiempo a hacer las cosas bien, regular y mal. Hasta el final de mis días podré soportar sin arrepentirme, por mi cara bonita y mi vanidad. De momento tengo tiempo para meter la patita todo lo que quiera mientras ando. Abridme paso que paso, como la reina del mambo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Cada día un zumo de fruta natural, por lo menos. 
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6 comentarios:

  1. Que ricos los zumos de frutas, tenemos tanta variedad en esta naturaleza, que da gusto. Un abrazo

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    1. Es cierto que la fruta es un alimento en abundancia, felizmente, en la naturaleza. Hay que saber aprovechar esa riqueza para estas bien sanos.
      Gracias, Celia.

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    2. Jajaja, me he reído mucho. Un abrazo.

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  2. Yo tomo muchos zumos, pero la mayoría son de naranja, naturales, me parecen riquisimos. Puede presumir la vitamina C, puede.

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    1. Puede y debe, Manolo, pero sin hacer de menos a ninguna otra vitamina... Está feo y además hace daño a esas compañeras que también aportan cosas muy buenas al organismo. He dicho.

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