Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

30 ago 2016

COMO TODO HIJO DE VECINO

-¡Ay mísero de mí, ay infeliz…!
-Por el amor bendito, Perico, que voy a tener que llamarte Segismundo, como el de La vida es sueño. ¿Qué te ha pasado ahora? Cuenta…
-He olvidado sacar el tique del estacionamiento y me han metido una multa de no te menees que te pillamos.
-Vaya, pues mira que lo siento. En particular porque trabajo para el ayuntamiento y me gusta dar ejemplo...
-Por eso lo digo, Rosalía. ¿Por qué crees que me lamento delante de ti? Has de eliminarme de esa lista negra y borrar mis antecedentes cuasi delictivos. Y, por favor, que no me tomen las huellas del pico.
-De eso nada, monada, que hemos de lograr desechar la corrupción de esta sociedad, se acabó el tráfico de influencias, el dinero de oscuro proceder, y todo lo demás.
-Me has salido honrada esta esposa mía, ¡ay mísero de mí, ay infeliz!… Me va a tocar pagar, ciento y pico…
-¡Hombre… como todo hijo de vecino!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 comentarios:

  1. Que gracia me ha hecho y lo de las cigueñas encima del tejado tambien, eso siempre me ha parecido admirable.BESOS

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    1. Me parece estupendo que te haya divertido, Celia, pero no creo que a Perico le haya hecho tanta gracia como a ti.

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