Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

27 sept 2016

¿CUÁNTO VALE UN AMIGO?

Mientras sigamos dando más valor al dinero que a las personas,
no podremos evolucionar de especie humana a especie divina.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Aplaudámonos, unos a otros, el día que, verdaderamente, le demos a las personas, y a la amistad, el valor que tienen.
      Gracias, Celia. Otro abrazo para ti.

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  2. Un amigo vale muchísimo; me refiero a un verdadero amigo, no a compañeros de viaje. Tu y yo sabemos lo que vale porque además los elegimos nosotros.

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  3. Hay cosas que no puede comprar el dinero.
    Los elegimos y nos eligen. En esa libertad de elección está su verdadero valor.
    Gracias por tu comentario, Manolo.

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