Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

13 sept 2016

LA NOCHE

Y la noche,
con sus luces al fondo,
nada sobre la vida
humana.

Preguntas incesantes
vagando entre
enigmas y quebrados
mentales.
Amiga y compañera
de mis lutos personales.

Llantos y risas
a escondidas.
Juegos prohibidos
y consumados.
Se suelta el cabello, desmelenada,
y sus rizos caen
sobre los hombros de la calma.

Todo cobra sentido
y a la vez
nada existe
mientras tanto.

En la oscuridad apacible
se ocultan
las verdaderas caras
y algunas máscaras
bajo la almohada.

Sin la noche
no hay descanso
ni tregua
en la lucha diaria.

Y un gato que me mira,
a estas horas,
con atención se para.
Es el mismo gato de siempre.
el de ojos de sueño cómplice
y espía.

Regreso a casa,
a dormir las “buenas noches”
que mañana será otro día.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


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