Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

5 ene 2018

PALABRA DE ESTRELLA

La Estrella de Oriente les dijo:

-Cuando al despertar deis las gracias por un día más,recordad que también las estáis dando por uno menos. Así que aprovechad cada minuto de cada día, porque nunca se sabe cuándo será el último. .
-¡Glup!-Dijeron los camellos.
-Id y llevad este mensaje, por los siglos de los siglos, a todos los niños del mundo que alguna vez serán adultos... -Continuó diciendo.

Melchor habló primero:

-¿Y qué hacemos con todos estos regalos?, ya están empaquetados-Preguntó preocupado.
-Llevádselos también.
-Así lo haremos- Acordó Gaspar complaciente.

Baltasar no dijo nada, ocupado en atar el cordón de su zapato.
Y La Estrella de Oriente siguió guiándoles por el cielo hasta Belén.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Francesca Gagnon - Querer

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