Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

19 nov. 2017

18 nov. 2017

EN ESTE TIEMPO

Estamos todos aquí y ahora.
Aprendiendo.
Saldando deudas pendientes.
Recompensándonos.
Experimentando la vida presente.
Amándonos intensamente.
Y el cielo queda esperando…
¡Saluda a cámara, Jorgito!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


17 nov. 2017

SILENCIO OTOÑAL

Guardemos silencio.

Sobre todo,
no despertemos a las hojas
que ya duerman…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



NADA ES VERDAD NI MENTIRA, TODO DEPENDE DEL DÍA

Jacinto estaba obsesionado con los detalles. Hasta que conoció a Estrella que resplandecía. Parecía un destello, toda ella.

-Estrella, me arrebatas los sentimientos y me subyugas, desde la coronilla hasta el extremo de mis uñas.
-Y sin querer que lo hago, Jacinto.
-Ya lo sé. Pero una cosa te digo, ese rizo de cabello que cae sobre tu frente…
-¿Qué sucede?
-Que no me termina de convencer.
-¿Y eso por qué?
-Te hace parecer egipcia sin serlo o una falsa Estrellita Castro.
-Menudo disgusto que me das, amor mío. Ayer mismo me decías que todo en mí era belleza cósmica ¿y ahora me comparas con una simple estrellita?
-Primor, vamos a ver, no te mentí ayer, porque la pasión que me haces sentir casi me ciega pero hoy, que puedo ser más objetivo con lo que tengo ante estos dos ojos, sin lentes reversibles, no se me pasa por alto este pequeño detalle que no te hace perfecta. Pero consuélate, mujer, que sigo prefiriéndote en mi vida antes que una paella, con lo que me gusta comer…y siendo de Valencia.
-¿Y entonces, todas esas palabras que me dijiste, sobre que tú ya no eras el mismo, desde que había entrado en tu vida, y te había convertido a la fe del amor, eran mentira?
-En absoluto. Eran totalmente ciertas… anteayer.
-¿Y mañana entonces qué me dirás?
-No lo sé. No te impacientes, ya improvisaré. Tal vez me fijaré en tu escote de barca que es demasiado amplio, o en esas caderas anchas a lo portuguesa, o quizá en las arrugas de tu frente que te hacen parecer más vieja. Pero no te preocupes, cariño, que serás la primera en saberlo.
-Muchas gracias, hombre. Todo un honor… Por cierto… ¿Tú tienes espejo?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



16 nov. 2017

COMPARTIR, NO COMPETIR. COOPERACIÓN, NO COMPETICIÓN.

Nunca me ha gustado que me comparen con nadie ni a nadie conmigo.

Es uno de los problemas de nuestra sociedad. Parece que hemos sido educados para competir en vez de para compartir. Y de la comparación y la competición nacen los complejos y las envidias, las malas imitaciones, los plagios... Efectos que nos causan siempre malestar, causando, a su vez, otros efectos nocivos para todos.

Solamente he participado desde que conocí feisbu en un concurso de microrelatos. Esta experiencia fue desastrosa para mí, -sólo tengo malos recuerdos de aquello- a pesar de quedar en primer lugar; contando con el apoyo de muchos de vosotros, por supuesto, cosa que agradezco, algunas amigos (o que tenía como tales) se volvieron enemigos. Otros comenzaron a mirarme con hostilidad, desconfianza, envidia… Y les apreciaba de verdad. Todavía les aprecio, también los trabajos que realizan en la actualidad muchos de ellos. Me produjo tanta pena ver todo eso que pensé: “Esto no es para mí. Una vez y no más, Santo Tomás”.

Desde mi particular punto de vista, las creaciones, en muchos casos, por su grandeza, superan al creador. Me parece impropio de personas con cierta sensibilidad, o que presumen de ella, y a mi juicio bastante inteligentes, que caigan presas en esa red de la envidia, bien tejida por la absurda mente. Una trampa que lleva, irremediablemente, a la insatisfacción personal. Y a decir verdad, creo que todos tenemos alguna capacidad creativa. Lo que sucede es que muchos no la han descubierto aún o no la han sabido desarrollar.

Pienso que entre artistas*, o aquellos que nos sentimos como tales, es ridícula la competición. La competición es propia del deportista pero un artista es sencillamente eso: Un artista. No necesita adjetivo que lo acompañe. Puesto que es alguien que expresa su creatividad no es comparable con la de nadie más.

Siempre me ha fascinado ver, oír, leer, contemplar, las obras de los demás conocer el estilo que les caracteriza. Esto es lo enriquecedor del arte; satisface al autor y al observador. Podría decir muchas cosas sobre este tema que tanto me apasiona.... Verdaderamente es un alimento exquisito para el alma que sabe apreciarlo, sin límites ni condicionantes mentales. Es un auténtico regalo.

Uno de las ventajas que vi en feisbu fue precisamente ésta: Que todos podíamos compartir nuestras creaciones y disfrutar de hacerlo, nutriéndonos mutuamente la inspiración. Y de hecho, he descubierto a tantos grandes artistas y tantas formas de crear que me he quedado absolutamente maravillada. Sin feisbu nunca los hubiera conocido. He sentido un enorme agradecimiento hacia estos artistas que han expuesto, y exponen, sus creaciones, a diario, para que podamos disfrutarlas. Pero también, en este mismo medio, me he encontrado -ingenua de mí- con que no todo el mundo piensa, o siente, así. He visto y sufrido cómo algunos se alejaban a medida que iba mostrando algunas de mis sencillas obras, otros las plagiaban, parecía que cada vez menos personas lo veían como algo que tú regalas para que lo disfruten, si es que tienen algo disfrutable. Cada vez que me han invitado a indicar que me gusta una página de arte, he ido a visitarla y he pulsado ese "me gusta", sin pensármelo un momento, sintiendo orgullo de que otro ser humano realice estas obras, porque estas cosas son las que merecen se compartidas. Sin embargo, cuando he invitado a otros artistas a hacer lo propio con mi página Arte-Ángel, no han querido indicar que les gusta o tal vez no les ha gustado porque han juzgado mis obras como de menor valor artístico (comparación) que la suya. Algunos, incluso, artistas y no artistas, han pulsado el "me gusta" para posteriormente retirarlo (sin palabras me he quedado al comprobar esto). Hace tiempo que no comparto muchas de las cosas que pinto, por ejemplo, para evitar este tipo de reacciones y situaciones.

¿Necesitaremos madurar más en este aspecto? ¿Tal vez feisbu, como otras redes sociales, han aparecido demasiado pronto en nuestras vidas, cuando todavía no hemos aprendido a compartir sanamente?

Nunca me han gustado los concursos, certámenes, en fin, ningún tipo de competición, por esta razón. Pienso que cada uno ofrece lo que tiene para ofrecer. Seríamos más felices si no mirásemos tanto al otro comparándonos con él y nos centráramos en competir con nosotros mismos, recordando que tal vez en un tiempo pasado no éramos capaces de hacer lo que ahora hacemos. La superación llega cuando uno intenta hacer mejor lo que sabe hacer, no cuando está constantemente midiéndose con los demás y frustrándose por los logros ajenos.

¿Qué sentido tienen nuestras obras, si no podemos darlas a conocer, disfrutando compartiéndolas, dejando que otros también lo hagan?

Los dones que cada uno hemos recibido se potencian y desarrollan más y mejor cuando se comparten.

Yo creí que los artistas, por la propia naturaleza que les hace serlo, eran sabedores de esto pero, al parecer, no todos.

La forma de dar lo mejor de nosotros mismos es disfrutar de lo que hacemos sin la presión de si nos van a comparar con los demás o lo vamos a hacer nosotros mismos. Crear, libre y felizmente sin más, como hacen los niños, antes de que les enseñemos a fijarse en si el de al lado hace algo “más bonito” o “más feo”, es el objetivo. Tendríamos que llegar a madurar lo suficiente emocionalmente, como para recuperar esa simplicidad infantil que nos lleve a sentirnos, de nuevo, únicos e irrepetibles, porque lo somos.

Fomentemos la cooperación, no la competición.

Sería maravilloso ser conscientes de que en este mundo hay sitio para toda el arte y la creatividad que seamos capaces de producir. Y bienvenida sea. Es fantástico vivir en un mundo lleno de ella. Gracias a los que seguís haciéndolo sin miedo porque esto os hace y nos hace felices.


Ángeles Córdoba Tordesillas


*Incluyo dentro de este término también a poetas y otros autores literarios.

                                       EL ARTE ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Imagen de la Capilla Sixtina. 

15 nov. 2017

PISO QUE NO PISO, NO ES PISO

Un caramelo preso de lengua y dientes en boca humana, jugaba a atragantar al sujeto entretenido entre la impaciencia y la menta.
-Dichoso tú, Anselmo, que tienes el gusto siempre a punto de caramelo y no tiemblas ni por miedo.
-Rita, no me importaría que te apellidaras Hayworth.
-Sabes que me apellido La Cantaora y que no me gusta que con mi apellido hagas bromas.

“Deposite los objetos metálicos a la entrada. Gracias”.

-Qué banco tan bien educado. No me gustan las restricciones, sin embargo.
-Suelta el caramelo en la papelera más cercana que nos toca el turno siguiente.
-Pero si no lleva metal el dulce de leche.
-¿Pero no era mentolado por los extremos?
-Sí, por la otra punta, era de menta no de metal, pero por ésta, de leche dulce y viceversa. Por cierto, ahora caigo en la cuenta de que me he dejado los bigotes en casa.
-Olvida los bigotes y reza que nos toca el turno.
-¿Los siguientes son ustedes?
-Esos mismos y de cuerpo presente.
-Necesitamos piso en propiedad privada. Para público, el parque del barrio… pero el banco que yace allí no nos da crédito.
-Bueno, pues si quieren hipoteca, hablaremos de intereses, es mi tema preferido. Habrá que ponerles anestesia local o total, elijan ustedes.
-A pagar en treinta años, si es posible.
-¡¿Pero qué dicen?!... ¿Cuántos tienen?...
-Ochenta y pico. Entre los dos casi ciento setenta, pero a mí todavía me gusta pintarme las uñas y leer.
-Comprenda que con nuestras pensiones otra cosa no podemos hacer, si queremos comer.
-Hummm… ¿Recuerdan dónde está la puerta, verdad?... No olviden retirar los objetos metálicos que hayan depositado.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Rita y Anselmo, tomándose la vida con calma y en casa de alquiler. 

13 nov. 2017

PROYECTO SERIO

-Dionisio… Mira, vengo a hablar contigo de un tema muy serio que puede que te incumba, porque será un éxito sin precedentes y toda la humanidad se beneficiará de ello. Es el siguiente. Te lo diré al oído que los ojos escuchan en silencio. Y ahora, una vez habiéndote comunicado dicho invento, debes saber que necesito apoyo, confianza, sociedad conjunta y mucha pasta. 
-Filomena, sé que te ha estado dando mucho el sol en la cabeza el verano pasado, porque no te gusta llevar gorra ni pamela, y que te la has golpeado un montón de veces, por pasear con tus propias piernas, por Madrid, sin casco, porque tampoco te gusta llevarlo, ¿pero de verdad crees que merece la pena sacar ese proyecto adelante por la vía cartesiana y financiera?
-Por supuesto. Confía en mí. 
-No sé qué decirte… Yo no soy un portento en los negocios, más bien desastroso, pese a tener cincuenta empresas funcionando óptimamente. 
-Lo sé. Por eso creo que serías idóneo para hacerlo. A no ser que no tengas voluntad para ello. 
-No, por supuesto, no se trata de eso. 
-Ah, pensaba que tal vez… 
-Por otra parte… Si necesitas inversores puede que yo no te sirva tampoco, puesto que estoy financiando siete mil proyectos de otros y a la vez.
-Con éste sería siete mil uno… tú verás. 
-Ya son muchos. Tal vez si me lo hubieras propuesto hace quince minutos… Pero, lástima, hace diez que he cerrado el último trato. 
-Vaya… Comprendo. Gracias por escucharme, Dionisio. Te llamaré más adelante, desde mi móvil con funda de oro, no dorada, subida a mi auto de lujo desde alguna isla del Pacífico habitada solamente por millonetis. Agur.
-Envíame un wasap cariñoso.
-Ejem. Claro, claro, en cuanto tenga tiempo. Pero creo que estaré muy ocupada poniendo en marcha mi proyecto. 

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Nota de la autora: 
Mi querida Filomena sabe bien que una persona puede sentirse totalmente satisfecha sin necesidad de fundas de oro para el móvil ni viajar a islas del Pacífico, pero que es difícil vivir sin sentido del humor.