Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

17 jul 2015

EXCLUSIVA

Foto hecha esta misma tarde, con estas gafitas que Dios me ha dado.
Pilladas, in fraganti, diez hormigas durmiendo la siesta en esta carretilla. El resto ha currado de sol a sol.
También a vuestra disposición grabación con audio, para el que precise más pruebas (zzz).
Para llamarme chivata, quejas y reclamaciones, más abajo. Simplemente has de pinchar en el icono de Google.
Gracias.

Ángel C. T.




3 comentarios:

  1. Jajaja, eso es socializar el trabajo Ángeles. Una escoba para diez barrenderos, uno barre, los otros miran, juegan al mus, hablan de política, comentan el último fichaje futbolero, y se van turnando.

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    1. Sí, Manolo, pero no es justo que mientras otros se dejan la espalda trabajando tantas horas, estas diez hormiguitas se tumben a la bartola... así no levantamos el país... ni la carretilla, pienso.
      Gracias por socializar conmigo, Manolo.

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  2. No es nada justo, no. Yo creo que en el hormiguero trabajan todas las hormigas, no hay hormigas vagas. En la sociedad nuestra, no somos tan responsables, que va, ni de coña.

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