Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

22 jul. 2017

EL DOLOR HUMANO

Esta noche, volviendo a casa, por la calle, me he cruzado con una mujer de unos sesenta años, que mientras caminaba, lloraba desconsoladamente e iba gritando con todas sus fuerzas:

-¡No puedo más, no puedo más, no puedo máaaaaaas!

Ha sido estremecedor. He sentido una compasión infinita por esa desconocida. Quería acercarme y abrazarla con toda mi alma pero estaba en su burbuja de dolor y no he podido hacerlo. No existía nadie ni nada más a su alrededor. Estaba sola con ese dolor que necesitaba sacar.Y al intentar ir hacia ella, me he quedado parada... no he sido capaz.

Caminaba con gran dificultad, por momentos se tambaleaba, se apoyaba en la pared, como si le pesara enormemente la vida. Entonces la he oído decir:

-...Ponerme de pie, delante de todo el mundo... Hacerme eso a mí, Dios mío... ¡No puedo más, no puedo más!¡NO PUEDO MÁS!

He inferido que regresaba agotada del trabajo, en donde a tenor de este comentario, se ha debido sentir humillada, incomprendida, tal vez víctima de una situación injusta y, sobre todo, muy sola. Pudiera ser que estuviera pasando por uno de esos momentos en la vida en que, desgraciadamente, confluyen diversas circunstancias que te sobrepasan.

Una tristeza inmensa me ha sobrecogido. Y lo más duro es que me he visto reflejada en ella, afortunadamente, en un tiempo ya pasado.

Yo sé lo que es no poder más. Alguna vez, en situación límite, también lo he repetido en voz alta, pero en la soledad de mi casa. Ella lo gritaba a pleno pulmón. Supongo, y esto en parte me tranquiliza, que eso le ha servido para aliviar algo su desesperación.

Hoy me siento agradecida por lo todo lo bueno que tengo en mi vida, como vosotros, por ejemplo. Gracias por estar ahí.

Buenas noches a todos.

Que tengáis un espléndido fin de semana.


Ángeles Córdoba Tordesillas


21 jul. 2017

HUBO PODIDO SER UNA VEZ

La conoció y pasó de largo, deslumbrado por la belleza de otras.

Tres siglos después se dio cuenta de su error y quiso volver atrás en el tiempo.

Pero éste, que es muy suyo, dijo que no, que ni hablar de eso, que o la quería como era actualmente o que se fuera por donde había venido, es decir por el pretérito pluscuamperfecto y no por el presente del subjuntivo.

-... Ahora ya ella está como está, hecha un olvido. -Continuó advirtiéndole el tiempo- La mitad de su cabeza en la infancia, la otra perdida, en una nube, y a distancia... Que lo sepas.

-Bueno, tendré que pensármelo un poco… -Respondió, ciertamente aturdido, el susodicho, al tiempo; directo y sin rodeos.

Y el tiempo le dijo:

-Tú mismo. El arroz se os ha pasado ya a los dos, o sea que tranquilo.

-Vale.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

20 jul. 2017

SIEMPRE TE BUSQUÉ

Cuando era aurora boreal, remolino de viento, hoja de castaño de indias,
ojos de pantera escondida, alma errante intervidas, alondra en el amanecer…
No tenía preguntas que hacer. Todo era muy simple. Yo era la propia respuesta.

¿Y tú donde estabas, mientras?

Porque fui aurora boreal, remolino de viento, hoja de castaño de indias,
ojos de pantera escondida, alma errante intervidas, alondra en el amanecer…
y no te encontré.

Tuve que volver a nacer… y mujer.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


19 jul. 2017

ESTO SÍ QUE ES AMOR

Porque te quiero, te sonrío cuando tienes un mal día.
Te respeto aunque no siempre esté de acuerdo con lo que haces.
Me esfuerzo, créeme, por entender lo que tratas de expresar.
E intento comprenderte, sin hacerte demasiadas preguntas.
¿Cariño, con quién hablas?
Con el gato… Tú a lo tuyo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


ENCIÉNDEME

Enciende la luz de mis labios con tus besos.

Esta tarde he dejado los miedos olvidados
en algún rincón del mundo,
que ya no recuerdo.

Qué serena está ahora la noche…
como si nunca hubiera existido el ruido del día.
Enciende de alegría mis ojos, le digo a tu sonrisa.

Ven, acurrúcate junto a mí, a ver pasar las horas.
Les gusta hacerlo en silencio, cuando estamos juntos.
Y enciende la luz de mi alma con tus brazos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


17 jul. 2017

TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED

Lástima que no soy una botella de blues.
Yo sé que se beberá su copa esta noche,
en su ritual habitual.
Tal vez en compañía de algún amigo
o solo.
Y no pensará en lo que siento por él.
Y busco botella
que quiera contenerme.
Aunque sé que nunca se atrevería a beberme
de un solo trago.
¿Pero quién podría ofrecerle, más que yo,
un sorbo de mujer, en una copa de amor?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


16 jul. 2017

AQUELLA NOCHE

En aquella noche,
de manto de silencio,
en que se asomaron las estrellas
a vernos besarnos...

Azul índigo en el cielo.
Mientras nuestros cuerpos dormían,
murmullos de relojes cansados.
Destellos de aguamarinas
en tus pupilas.

El aleteo del vuelo de unas aves
rozando, de repente, nuestras manos.  

Algo sucedió difícil de describir.
Uno, dos, alguienes sonámbulos, paseando,
invisibles para todos. 
Nos convertimos en una sola silueta
bajo la luz de las farolas.

Todo era hermoso y nada vacuo,
en aquella noche,
en que la luna olvidó salir
a desearnos un dulce sueño.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©


14 jul. 2017

MIENTRAS HAYA VIDA...

He viajado poco.
Casi nada.
No he visto muchas rocas míticas frente al mar
ni bellos atardeceres en países exóticos.
No he recorrido desiertos
ni he contemplado montañas ni valles.
No he caminado por islas paradisíacas.
Tal vez por falta de oportunidades.

Pero hay algo dentro de mí
que viaja a la velocidad de la luz,
Sin pasaje ni pasaporte.
Atraviesa todas las fronteras.
Abraza a cada persona.
Acaricia a cada animal.
Pisa cada camino.
Huele el aroma de cada flor.
Sonríe a cada niño.

Algo que está profundamente fascinado
por este maravilloso mundo
y por las almas bellas que habitan en él.

Quizá no lo comprendas.
Pero existe y lo disfruto plenamente.
Algunos creerán que es imaginación.
Otros, magia.
Yo sé que es amor.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


13 jul. 2017

MISIVA

Si algún día regresas
trae contigo los sueños que no vivimos.

Por aquí todo continúa como siempre.
El sol sigue asomando su nariz cada mañana.

La gente pasa con prisa.
Pocos se quedan a compartir algo.

La casa pregunta por ti todos los días.
También los hijos que nunca tuvimos.

Y mi soledad y yo, seguimos esperándote.

Ayer vi dos árboles abrazados.
Me recordaron a nosotros.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


12 jul. 2017

ESTE BARCO

Quisiera saber
si este barco llegaría a buen puerto si lo dejamos zarpar.
Si existe la mínima posibilidad de navegar, al menos por un tiempo,
juntos.
¿Cuán segura podría estar de que irá rumbo al amor y no a la deriva?
No quiero correr riesgos que terminen dejándome perdida
en alguna isla desierta con cocoteros.
Ya viví en muchas y no es fácil…sin agua potable.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


11 jul. 2017

AMANECER INTERIOR

Amanece
y me cala el firmamento
hasta los huesos del alma
y de ese sentimiento
puro,
arraigado en la conciencia
despierta.

Desnuda de significados,
de lo superfluo despojada,
paseo por la playa del presente.

Nada poseo, nada me posee,
y van y vienen las olas de mi aliento.

Una vez más me encuentro,
felizmente,
caminando descalza,
por dentro…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


9 jul. 2017

LOCURA CRÓNICA

Loca por ser importante para ti.
Por compartir contigo el calor del mediodía.
Mirar juntos las gaviotas volar sobre el mar.
Tumbarnos en la arena de costado y frente a frente.
Enamorándonos a cada hora.
Tanto al amanecer, como al llegar la noche y de madrugada.
Loca por dedicarte cada uno de mis poemas y verte sonreír.
Loca, porque algún día me llames: Mi amor.
Loca por serlo.
Y es locura sin cura, me temo.
¿Qué dices… que si te acompaño a ver una película de cine negro?
¿Dónde estás? Ve sacando dos entradas, enseguida llego.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


UN BESO

Un beso
de agua.
De sol
de atardecer.

Un beso
de azul
de viento
con sabor
a miel.
Como
preludio
de un amor
sincero.

Que todo
comience
con un beso
pequeño,
de agua
o de fuego.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


7 jul. 2017

LOA A LA GANANCIA NETA

Una vida sin espinas.
Limpia de toda “impureza” y de todo “mal” sentimental.
Ansia de la mente escrupulosa que, levemente y selectiva,
aparta de ella todo lo que le estorba.
Fuera de lo material, egos, deseos, poder y apegos,
le importa poco.
La bondad,
elegante vestimenta del alma grande,
se eleva por encima de tanta mente:
Colectiva e individual.
Los lamentos forman parte del juego.
El dolor, poderoso maestro.
Ganas si no pierdes la serenidad.
En lo más profundo de ti, espera paciente,
mientras juegas a ganar y vuelves a perderte.
Pero ella siempre está.
Simple.
Dispuesta a encontrarte cuando la aceptes.
Aunque a la mente no le parezca precioso,
una vida con espinas, tal vez es preciso
Una rosa lo sabe.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


ALLENDE LOS TIEMPOS

Cada uno de los instantes que vivimos juntos, un elixir de amor.
Aquello que sentimos… se guareció para siempre
en alguna gruta de algún bosque perdido.
Sólo tú y yo podríamos volver y encontrarlo.

Ángeles Córdoba Todesillas ©


6 jul. 2017

LLUEVE

Llueve.
Dentro.
Caen las gotas de una lluvia sutil.
Rodeada de silencio.

Llueve.
Todo queda empañado.
El futuro se ha convertido en pasado.

Y, mientras, tus palabras se mojan
y se rompen.

Árido desierto,
dentro de un charco,
reflejo del cielo gris.

Se desprenden de mis ojos,
como hojas de un otoño
que llegó demasiado pronto,
lentas lágrimas.

Llueve.
La lluvia cae sin compasión.
Y lo empapa todo
de desnudez.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


5 jul. 2017

DÍA SURREALISTA

Martes, seis de la tarde.

Vuelvo a casa, de urgencias médicas, con el brazo como un Roscón de Reyes pero sin sorpresa dentro.

Es debido a un caída libre, de cuerpo entero, a lo loco me lo bailo, que tengo a las doce del mediodía, de este mismo día, en un hueco de árbol, sin árbol, frente al ayuntamiento de mi barrio.

Entre mi vista de lince dormido y mi despiste, al no ver árbol, tomo la acera con toda la confianza de pensar que era jauja. Un señor, que me ve caer, muy amable, me ayuda a incorporarme:

-Vamos a la sombra, maja, que te has metido un meneo del trece y martes, siendo cuatro.
-El hombro es lo que más me duele-Le digo. Pero claro… no es médico el buen hombre, aunque lo parece.

Me aconseja ir “de feria” al ambulatorio más próximo, a que me curen las heridas de las rodillas que también se han golpeado; lo sé porque son mías, pero sobre todo, el brazo, cuyo hombro, por falta de hombre que lo haya agarrado a tiempo parcial, se resiente con creces y por momentos.

Vuelo, como aquél que dice, al ambulatorio, por consejo de ese espontáneo. Después de bastante tiempo esperando, la doctora me dice que acuda lo antes posible al hospital por si hay que darme otro meneo, bien dado, para recolocar esa articulación en su lugar.

-Cuanto antes mejor, no se me demore demasiado en acercarse al sitio recomendado que allí la esperan con los brazos abiertos, para hacerle lo que haga falta, aunque sea un poco de daño, del modo que sólo lo saben hacer ellos que son expertos.
-Bueno, -le comunico, sin alegría ninguna empero. -Pero antes me pasaré por casa un momento.
-¿Para qué...? Le digo que vaya veloz.
-Para recoger un fular o algo, por si los aires acondicionados… No estoy ahora para coger frío también, usted me entienda.
-Pues recoja lo que sea pertinente pero no se me entretenga que el hospital seguro que tiene sitio para uno más y a estas horas además no suele estar demasiado concurrido y verá qué pronto la atenderán.

Bien. Allí dirijo mis pasos -que vuelven a las andadas- para encontrarme con un panorama de espanto: Gritos y gemidos, caras pálidas, muletas, sillas de rueda… Jesús qué fiesta.

Y vuelvo al lugar del inicio de este breve relato. Decía que regresando a mi casa, con el brazo en cabestrillo; lo anterior me lo salto por ser asunto privado y reservado solamente a los más allegados, me encuentro ya en mi calle, con unos vecinos que además son amigos y majos, a los que hace tiempo que no veo. En este caso no es problema de mi vista sino del tiempo.

Estamos contándonos las mil penas de nuestros historiales clínicos, tan amenos, porque yo vengo de urgencias, les digo, así, presumiendo, y ella que de cirugía ambulante, me dice, tan campante. ¡Ele, hoy, cuatro de julio, cómo celebramos los de aquí, El Día de la Independencia de los Estados Unidos!

Él ya se ha repuesto, casi, de un atropello sufrido en un paso de cebra hace algunos años, y tiene poco ya, felizmente, que contar al respecto.

Nosotras nos reímos con nuestras anécdotas de currículums de cuerpos de jota; casi ni se nos nota, porque estamos las dos bien contentas y la mar de hermosas. Pero la procesión va por dentro, dicen, y es procesión silenciosa…

-Mira,- me dice en un determinado momento- tras de ti, a la entrada del portal de al lado, hay un chico desnudo que está dando paseos… No sé qué querrá.
-¿Qué dices… deliras de día?
-Que sí, que es verdad. ¡Date la vuelta y verás!

Y es cierto. Allí hay un joven, muy guapo y de unos 25 años, como Adán, pero en vez de hoja de parra, se había colocado, delante de sus partes íntimas, un papel en blanco.

-Pero antes sin papel, ha venido a mirar. Ha debido de encontrarlo después.
-¿Y no me avisas?- Le reprocho. -¡Ten para eso amigas…!- Se ríen, ella y compañía.

-¿Tienes algún problema, amigo? -Le pregunto amablemente, al desnudo y descalzo, que parece querer decir algo que no llegamos a captar.
-Sí, que necesito que alguien me abra el portal.
-Llave no tenemos, porque no vivimos ahí ni conocemos a nadie que viva-Le informo.

Nosotros seguimos comentando, desconcertados; en voz baja, claro, para que no se ofenda el menda, sobre la situación surrealista que se presenta ante nuestros ojos. Yo, todavía, con la pulserita del hospital en la muñeca derecha y, como antes he dicho, el brazo en cabestrillo, ella con el apósito sobre el pinchazo de la anestesia o del suero, son los únicos adornos, además de nuestra vestimenta, que llevamos puestos; pues los tres íbamos cubiertos con sencillas prendas veraniegas; esa rara costumbre que tenemos algunos de salir con ropa a la calle. Ya ves... con lo fresquito que se va, con nada por detrás y un simple papel por delante.

La verdad es que, hablando en serio ahora, cuando una está vestida, se siente con la necesidad de ayudar al prójimo que no lo está, sin necesidad de recordar aquella  Obra de Misericordia Corporal, que dice "viste al desnudo”.

-¿En qué te podemos ayudar? -Le vuelvo a preguntar, después de que nos da una explicación absurda sobre que ha pasado a casa de su madre y después se ha cerrado la puerta del portal.

-¿Pero es que iba a casa de su madre sin atuendo?- Nos susurra mi vecina incrédula, a su marido y a mí.
-No cuela.-Dice su marido.
-Yo tampoco lo comprendo.

Seguimos sin entender lo que nos trata de explicar.

-Ten cuidado, por lo que pueda pasar, a ver si va a ser un tipo raro- me aconsejan mis vecinos- o déjale ese fular tan mono que has llevado al hospital.
-No, el fular no se lo dejo que es especial urgencias del cuatro de julio y me puede servir para el próximo año o para los demás.
-Pues tú verás… pero nosotros pensamos que todo esto es muy extraño… no sabemos qué querrá.

Mientras deliberamos qué hacer con el chico y su desnudez, él sigue rondándonos, como una avispa pero con piel, a dos o tres metros de distancia, enseñándonos sus glúteos bien apretados; porque el chico está tremendo. Esto, por educación me lo estoy callando, pero las cosas son como son y así hay que contarlas; hasta con mi vista corta lo puedo atisbar.

Sale un vecino, del portal codiciado por el susodicho, y pese a que le ruega que le deje pasar, no le permite la entrada. Nos dirigimos a él, animándole, “hombre déjelo entrar que el chico va a coger frío, siendo verano juliano”. Pero ni caso que nos hizo; el señor se larga sin decir ni pío.

Y vuelvo a querer enterarme de cuál es su situación y a prestarme a darle auxilio. Suponiendo que lo que precisa es entrar y cuanto antes en su casa, si es que vive allí que, según decía, sí.
-Que... ¿en qué te puedo ayudar? ¿Quieres que llame al 112? -Pienso que se ha dejado la llave dentro y tendrán que abrirle los bomberos o algún cerrajero…Porque no me cabe en la cabeza cómo va a volver a pasar a su casa, si llave no tiene, que a la vista está, no necesitamos preguntarle siquiera, sólo una hoja de papel, repito, que sujeta con sus manitas morenas.

Mis amigos insisten:
-A ver si te vas a meter en un lío. Es muy confuso lo que explica. Tú misma.
-¿Pero no nos vamos a ir y le vamos a dejar así?-  Les comento- Pobre chico… necesita cobijo. Y nosotros, viniendo de lo que venimos, del hospital y sensibles… ¿qué menos que ayudar a un desconocido a que tenga la oportunidad de volver a vestirse?
-¡Que tú misma, hija!-Repite mi vecina.

-Que soy vecino del tercero, y que sólo quiero entrar al portal.-Responde el chico.
-Pues llama a algún timbre del portero automático para que te abran.
-Ya lo he hecho pero no me abre nadie.
-A ver, vuelve a llamar.

Alguien responde al otro lado del telefonillo.
-¿Síiii?
-Hola, buenas tardes, ¿qué tal está usted?- Saluda muy educadamente el joven en paños ninguno. -Educación no le falta, desde luego, así tal y como está, en cueros.
-Bien. -Responde el vecino en off.
-¿Me puede abrir la puerta?
-No.
-¡Pero al grano! -le digo.
-¿Cómo dice?... -Me interroga el vecino.
-Nada, nada, mire, por favor, abra la puerta
-No nos lo permiten. Por eso de que tenemos órdenes de la comunidad de propietarios de evitar el paso a desconocidos que puedan hacer estragos en nuestras comunidades.
-Ya lo sé, soy del portal de al lado y estoy al tanto. Pero oiga, -insisto- en este caso es menester que le abra la puerta a este chico, que dice ser vecino del tercero o del quinto, pues está en una situación… ehhh, difícil de explicar.

Y va y le abre.

-Muchas gracias, muchas gracias –Me repite el muchacho- Muchas gracias, de verdad, -Reitera insistente. Y, con ese revuelo que ha montado, desaparece de mi poca vista para siempre. O tal vez algún día me lo vuelva a encontrar pero no sé si sabré reconocerlo si va vestido, porque entre mi vista de lince tuerto y mi despiste… Pero siempre recordaré que en un cuatro de julio, tras venir del hospital con materia reservada y pronóstico favorable, prescripción de analgésicos portátiles; que no consumo al gusto, y nueva visita al traumatólogo de zona, programada, me alegró mi poca vista, un ser humano de género mas-culino, desvestido como Dios manda, que con ahínco me rogó que le ayudara a hacer mutis por el foro del portal vecino. Y ahora mucho más, por haberlo escrito.

Y repito, así celebramos aquí los cuatro de julio de allí.
...........................................................................
Pero, vamos, a situación pasada, yo tengo mi propio argumento de los hechos y creo que algo más coherente. Y es la siguiente:

Seguramente no vivía allí y estaba acompañando a alguna mujer que sí. Algo hizo él que a ella no le gustó y le arrojó la ropa, calzado y otros objetos personales, fuera de la casa, por la ventana o quizá por la terraza, para que se largara a todo trapo pero sin trapos. Él bajó corriendo y se asomó un momento desde el portal para recogerla y en eso que se le cerró la puerta. Y allí estábamos nosotros, intercambiando nuestras historias curiosas, de enfermedades y médicos.

Cuando comprobó que no había nada en esa parte de la calle, pues seguramente arrojó  las cosas por la terraza, que da al otro lado y él desconocía por no ser inquilino, como digo, de estas casas. No llamó al timbre de ella porque sabía que no iba a abrírle, o tal vez llamó pero ella hizo caso omiso. Por eso quería volver a entrar en el portal para hacerlo, directamente, en la puerta principal de la esposa, novia, amante, o lo que fuera, hasta que le dejara entrar de nuevo, pensando en que no era cierto lo que le dijo de haberle tirado la ropa a la calle, desde el piso. Imagino que le tocaría más tarde, si no consiguiera ablandarle el corazón a ella, bajar de nuevo a la calle y rodear el edificio, así mismo, con ninguna prenda de vestir, o algo prestado de algún vecino, para ir al patio trasero a por lo que era suyo y allí le esperaba.. o eso creo.

Y esta es la explicación más congruente que le encuentro a esta situación, que ni me va ni me viene, pero mi imaginación ha rellenado los vacíos de información que tiene la historia que nos contó. Como no he podido dormir, por algo de dolor y por no saber postura que poner, he aprovechado a dedicar un rato al grato arte de la narración.

Y he pensado también que pudiera ser que fuera gay y que, la otra parte de la historia, en vez de ella, fuera él. Pero esto, básicamente, no cambia mi tesis.

A todo esto… con un solo brazo disponible, no sé ni cómo escribo esto. Llevo desde las cuatro de la mañana dándole al teclado y con migraña incipiente. Y son las cinco ya, del cinco del siete del dos mil diecisiete, así que lo publicaré a las siete.

Feliz jornada a todos.

Ángeles Córdoba Tordesillas


4 jul. 2017

ENTRE "PARTICULARES" ANDA EL PARTICULAR JUEGO

-¿Ha puesto un anuncio de venta de un piso?
-Sí.
-¿Es usted un particular?
-Así es.
-Yo soy otro particular.
-Muy bien. Y dígame, ¿quiere comprar el piso que vendo?
-Bueno, cuando encuentre a alguien a quien le interese, se lo compraré.
-Bien, yo estaré encantado de vendérselo a ese particular, cuando dicho particular decida comprarlo y, siempre y cuando, esté de acuerdo con el precio que ha fijado el particular dueño del piso y con la comisión que ha de llevarse el particular con el que está usted hablando.
-Estupendo. Pues de un particular a otro, yo también me llevo comisión, por facilitar esta información al particular que le pueda interesar comprarlo.
-De acuerdo, entonces quedamos en eso. Da gusto hablar con otro particular.
-Sí, es verdad. Yo es que no soporto trabajar con intermediarios.
-Ni yo, ni yo…
-Mucho mejor, directamente.
-Sí, así, solamente de particular a particular o de un particular a otro.
-O de otro, a un particular.
-Eso es. Porque las casas no se venden solas que si no...
-Y tampoco se compran solas, por supuesto.Y la mejor manera de hacerlo, es a través de particulares.
-Totalmente de acuerdo con usted.
-Pues en eso quedamos. Buenas y particulares tardes.
-Buenas... y muy particulares.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 jul. 2017

CLÁSICA-MENTE VS MODERNA-MENTE

-Chica, vengo hecha polvo.
-¿Y eso por qué?
-Me he disgustado mucho, porque me he encontrado con Mónica y dice que visto muy clásica, con lo moderna que soy.
-¿De verdad? ¡Dios mío, ¿cómo puede dirigirte tamaña ofensa?!
-Ya ves, y la tenía por amiga verdadera.
-¿Pero tú le has hecho algo que haya podido incomodarla?
-No le he hecho absolutamente nada. No hablamos casi, no la invito a mis fiestas, no la he felicitado en su cumpleaños, ni siquiera la llamo nunca por teléfono, para preguntarle cómo está, por no molestarla. Solamente hablo de ella…
-Pues hija, no lo entiendo.
-Ya ves… de desagradecidos está el mundo lleno.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


1 jul. 2017

UNA FRASE DE AMOR

¿Conoces una frase de amor, poética, rica, rítmica, mítica, mística, emblemática, ética, enigmática, estética, electromagnética, polifacética, diaforética, polémica, apologética, bioenergética, filogenética, hipotética, aritmética, antitética, frenética, atlética, diurética, noética…?
Me he perdido…
¡Ah sí… te quiero!

Nota:
Diez céntimos a quien consiga aprendérselo de memoria, como si fuera un simple trabalenguas.

¡Feliz mes de julio!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


30 jun. 2017

POESÍA NO ERES TÚ

-Dicen que, su tez, tan suave era, como el viento…
-¿Qué dices?
-Que la piel de su rostro era suave como el viento
-¿Qué es eso?
-Una poesía que estoy componiendo...
-A ver si me dedicas a mí la próxima, que me mola.
-Dicen que en su cabello llevaba prendidas más mariposas que la primavera.
-¡Qué bárbaro! ¿Y cómo tantas?
-Déjame, Elvira, por favor, que no me concentro.
-No digo que sea feo lo que escribes, ni mucho menos, pero exagerado… un rato.
-Estoy inspirado. La metáfora es así.
-Madre mía, cuando te agarra la inspiración por el aire, te lleva sin AVE, con largo recorrido a la aventura y casi sin posibilidad de retorno a la cordura.
-Si no me dejas terminar ésta, no podré empezar la tuya y te la iba a escribir romántica, por eso de que eres como una esposa para mí.
-¡Pero si lo soy! Y tendrías que dedicarme todos los poemas de la inspiración de esta semana o la de hoy, por lo menos.
-Ya, ésa era mi intención, cariño, pero volviendo del trabajo, se me ha cruzado una morena que me ha quitado el hipo y no se me va de la cabeza… y la inspiración poética ha entrado a raudales en mi organismo oficial de viernes tarde. Como necesito relajarme por culpa del estrés, no he tenido más remedio que fluir... Seguro que lo comprendes, tú…que, de ordinario, eres tan atenta y comprensiva.
-¡Virgen del Perpetuo Socorro, socorro!
-La siguiente, sin excusa ni dilación, será para ti. Eso como que me llamo Jaimito Nicolás.
-¡Pero si te llamas Ignacio… por favor, querido!
-Eso quería decir... Pero me cuesta estar improvisando y a la vez pronunciar mi nombre... Recuerda que soy hombre.
-Como para no recordarlo... Y yo pensaba que enamorado, para más señas, de mí. Pero veo que palique de versos tienes para parar un tren y un trolebús, a la primera que pasa por delante y sin presentación alguna.
-Calla un momento, por favor, que pierdo el hilo. Dicen que sus labios desnudos visten de seda aquellos que besar se dejan.
-Será de todos esos capullos, para tanta mariposa...
-Dicen que sus manos son cálidas y juguetonas...
-Lo que faltaba... También las manos. Y tendrás inspiración para el cuerpo entero, verás...
-Y dicen, todos dicen, pero yo quiero hacer con ella y no decir ya más... y regar con estos versos, de placer, su más íntimo secreto.
-¡Vamos… que lo que hay que aguantar!... Me parece que hoy, tú y tus maravillosos versos generosos, vais a pasar la tarde sin mí, sólo con esa inspiración sutil.
-Pues ya la he terminado y, ahora, la recito de un tirón:

“Dicen que, su tez, tan suave era, como el viento.
Dicen que en su cabello, llevaba prendidas más mariposas que la primavera.
Dicen que sus labios desnudos visten de seda, aquellos que besar se dejan.
Dicen que sus manos son cálidas y juguetonas…
Y dicen, todos dicen, pero yo quiero hacer con ella y no decir ya más, 
como hacen los demás… 
Y regar con estos versos, de placer, su más íntimo secreto”.

-¡Ya está, lo has conseguido! Me voy a pasar el fin de semana a la UVI, por síndrome de estupefacción marital. 


Ángel Córdoba Tordesillas. ©


27 jun. 2017

ANIVERSARIO ANÓNIMO

Al final de un largo día me descubro en tu soledad.
Que soy el camino pisado, huella de paso, sin destino cierto.
Reúno las fuerzas suficientes para perdonar
el pecado del abandono; ése que te alejó de mí.

Ahora recuerdo todo aquellos lamentos que me recitaste al oído,
noche tras noche. Y yo rezando para que se callaran para siempre.
Ahora siento, sola, en mis entrañas, ese dolor compartido.
Cara a cara con tu ausencia, frente a este inhóspito silencio,
despoblado de sentido.

Al final de este largo día, me reconcilio con ese recuerdo.
E imagino que allá donde estés, si continúas estando y sintiendo,
hoy, día de tu cumpleaños,
también tendrás un pensamiento benévolo y de afecto, hacia mí.

Te felicito por haber nacido.
Sigas o no sigas vivo…
A estas alturas, créeme cariño,
saberlo, ya es lo de menos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


26 jun. 2017

EL COTO DE DOÑANA

Algo arde dentro de cada uno,
de los que tenemos conciencia,
con cada incendio.

No sé si será ira, tristeza o miedo...
Y quisiéramos tener brazos largos y manos fuertes,
para poder ayudar a acabar con ellos.

Enviamos nuestro ánimo a los bomberos, energía,
y grandes deseos de que pronto se apague
en el Coto de Doñana,
ese infierno.

Ángeles Córdoba Tordesillas



25 jun. 2017

SOÑAR...

Esta noche soñé contigo.
Se inundó la habitación de magia.
Al despertar, todavía podía sentir
latiendo fuerte el corazón.
Y esa familiar felicidad…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


EXPLORACIÓN

Me encantan los espacios abiertos.
Por eso me gusta perderme en tu mirada.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


24 jun. 2017

HUIDA FELIZ

Si me ves flotar
y los barrotes de mi jaula rotos...

Si me oyes reír
y respirar el olor de la libertad...

Sabe que te espero
para que acompañes mi vuelo,
hasta el infinito y más allá.

La felicidad es un pecado
que tendríamos que expiar
juntos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


21 jun. 2017

¿Y QUÉ?

Viene de frente una señora con bolso rojo y gafas de sol con airbag de serie.

No voy a invitarle a un café, tampoco es eso. Me limito a sonreírle, como si se tratara de una estrella de cine, y a cederle el paso.

Me recuerda a otra mujer que se cruzó igualmente, en mi camino de la infancia, y por unos segundos sostuvimos las miradas; sin airbag de serie en las gafas, claro, porque todavía no se había inventado.

Es extraño, pienso, resulta que parece la misma, diría más... idéntica ¿Pero cómo es posible? Yo tenía cinco años, solamente, y ella parece tener todavía la misma edad; unos cuarenta y tres, calculo…

Y mientras divago, como el Doctor Zhivago, sobre lo inverosímil de estos encuentros, canales y puertos, causales o coincidencias vitales, ella se da la vuelta y retrocediendo sobre sus pasos, me susurra al oído:

-Sí, soy la misma... ¿y qué?
-¡Nada! No tiene importancia. Pero vamos, que esto mismo le pasa a otro y da para una película…- Le respondo yo. No sé ni cómo, porque me quedo muda de asombro. Pero intento disimular, para no quedar mal.
-Átate los cordones de ese zapato, a ver si te vas a caer.
-Eso mismo me dijo ella entonces, o sea usted.
-Lo sé.

Y sigue su camino como si tal causa.

Y es que el universo hace cosas, extraordinariamente, extrañas, para que te lleguen sus mensajes.Y, por cierto, es la última vez que escribo un relato corto con migraña surrealista y en tiempo presente. Ganas de complicarme la vida, a lo tonto...

Nota: El cordón no me lo ato, que se fastidie. Nadie me dice lo que tengo o no tengo que hacer y menos una desconocida que aparece dos veces en mi vida, sin razón aparente, y todavía no se ha presentado formalmente. Además... ¡ya no tengo cinco años!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


20 jun. 2017

CUANDO TODO DUERME

Y cuando se duerme todo.
Todo, hasta los conceptos.
Todo, hasta la palabra.
Todo, hasta el ruido.
Todo, hasta las miradas de juicio.
Todo, hasta el dolor.
Todo, hasta la memoria que reza sus padrenuestros.
Es cuando la voz del corazón se despierta.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


ASUNTO SERIO

Damos tanta importancia a las cosas…
Dejamos que nos causen tanto daño…
Que el sufrimiento nos cale hondo,
permitiendo que la tristeza se instale dentro
y se ponga cómoda.

Damos tanto poder a lo intrascendente,
a lo banal, a lo endeble…
Tanto valor a lo que no lo tiene…
Tanta fuerza a la mentira…

Que nuestra verdad, a veces,
se siente desvalida,
desarropada por nosotros.

Ángeles Córdoba Tordesilllas ©



UN REGALO

Originalidad.
Ritmo.
Belleza.
Arte.
Poesía en movimiento.
Subir al cielo,
sin despegar el vuelo.
Un regalo para la vista
y el oído.
Un mundo diferente.
Efectos especiales,
sin efectos secundarios.
Los regalos se abren
y se disfrutan.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


19 jun. 2017

TRASPASANDO LOS LÍMITES DE LA MENTE

Siempre afirmé, y afirmo que, en cualquier idioma, tiempo y lugar del universo...
la poesía que se fabrica con la mente, llega a otras mentes.
La que brota directamente del corazón, llega a otros corazones.
Pues ése es su verdadero sentido y destino.

Feliz semana.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


18 jun. 2017

ARREPENTIMIENTO

Hay un momento en que ya los arrepentimientos no valen,
por mucho que los dos queramos volver a atrás.
No hay cola de pegar que pueda unir dos mitades,
si una de ellas se ha roto en mil pedazos más.

Puede que el amor siga intacto,
incluso las ganas de amar.
Pero la confianza no se recupera.
Siento mucho la tristeza que te pueda causar.

No es rencor, ni venganza, ni deseos de dañarte.
Es el corazón el que habla, después de haber llorado tanto…
Él tiene siempre la última palabra.
Es el verdadero dueño de los sentimientos.

Y a pesar de que pienses que todo podría ser magnífico,
no se borra el pasado con un proyecto de futuro,
por muy prometedor que nos parezca a ambos.
Llega un momento en que no es suficiente arrepentirse.
Hiciste lo que hiciste, amor… Recuerda que te fuiste.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


17 jun. 2017

PROFUNDO, COMO EL ARTE JONDO

Esos dedos que bailan de alboroto,
arrastrando un remoto sentimiento
por bulerías españolas.

¿Qué saben sus manos de quimeras?
Hipnótico embrujo, de brujas notas.
Hogueras sin llamas, en los corazones.

Entre las cuerdas rasgadas se para el tiempo.
Celda de arte, sin barrotes.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Genial interpretación de Carlos Carrasco Ruiz, músico español contemporáneo.


TU MITAD

Soy la fuerza que se entrega
sin ser pedida.
La mirada que se oculta en tu mirada,
y que afuera buscas.
La luna a plena luz del día.
Yo soy para ti, una casa sin puertas.
El recuerdo arcaico
sin hecho que recordar.
El eco de un suspiro.
La pasión larga no exhausta
pero exhaustiva.
El mimo, la canción, el beso.
La esencia del deseo.
La almohada de poesía.
El lecho de mendigos cuerpos.
El derecho sin deber.
La espiga de tu trigo.
La senda sin andar.
El latido con-sentido.
Tu mitad.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


15 jun. 2017

LA SENCILLEZ

Una florecilla silvestre es hermosa y nunca intenta destacar. Se conforma con ser parte de un conjunto y hacerlo más bello con su existencia. De participar en el plan divino, siendo una sencilla expresión de su Creador. Para tapizar, de alegres colores, el suelo del campo, cual alfombra primaveral.

Parece igual que las demás, aunque es única, irrepetible y… efímera. Lo que la hace ser más hermosa y valiosa todavía.

El secreto sublime, de esa simple flor, es que su esencia es atemporal, porque está unida a la divinidad. Así, solo se ocupa de nacer y crecer.

¡Y cuán maravillosa es esta oportunidad de estar viva, que hasta de una simple florecilla del campo, tengo algo que aprender!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


14 jun. 2017

SIN PESO NI ESTATURA

Abatido.
Por la soledad herido.
Entre la multitud de horas, caminas.
Y lento, te abrazas a ti mismo.

No te conozco y te invento,
cualidades y talentos.
Alrededor de mi figura,
como mi sombra alquilada.

No te compraré todavía.
Ahorrar,
para mañana tener la tristeza
vagando por mi versos,
no es intención de mi poesía.

Hasta hoy, todo ha sido temblar
y temblar.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


12 jun. 2017

A MIS AMIGOS

A los amigos que se fueron
sólo les deseo FELICIDAD.

Un día, un año, diez o más,
pudimos caminar juntos,
compartir momentos inolvidables.

Con más o menos entendimiento.
Con mayor o menor unión.
Tal y como somos cada uno:
Especiales, irrepetibles, genuinos.

Y eso es, precisamente, lo maravilloso,
lo magnífico, de la amistad;
aceptar a cada uno como es
y disfrutar, siendo uno mismo.

Algunos hicieron por mí,
mucho más de lo que hice por ellos.
A otros, tuve la satisfacción
de poderlos ayudar.

A muchos, ni los ayudé ni me ayudaron
pero también compartimos buenos ratos.

Y a todos ellos, por igual,
los consideré MIS AMIGOS.
Porque por todos, en mayor o menor medida,
me he sentido querida
y, de cada uno, algo he aprendido.

Hubo quien fue tanto o más que un hermano,
casi mis propias manos,
en situaciones muy difíciles para mi.

Y reí con ellos y lloré con ellos.
Y celebré con muchos,
lo bueno que recibimos.

Sentí la tristeza de las despedidas.
Unas expresadas y otras no.
Dolor por las separaciones.
Unas las entendí y otras no.
Quizá faltaron explicaciones…
o quizá no.

Y finalmente comprendí que,
para no sufrir,
hay que conocer y amar,
las reglas de este juego que es "vivir".
Todo es temporal, hasta la propia vida.

No es saludable aferrarse a nada ni a nadie.
Hay que abrir las manos, tanto para acoger
como para soltar.

La libertad y la amistad no son incompatibles.
Pero el respeto se reparte por igual
entre ambas.

Cada uno decide cuándo debe marchar o marcharse.
Y siempre es así. Y así está bien.

Hoy quiero agradecerles el paso por la mía y su recuerdo.
Porque realmente significaron tanto…
Tanto… que sería imposible expresarlo
en unos pocos párrafos.

Vivos aún... o ya no,
a cada uno de ellos,
lo sigo llevando en mi corazón.

Porque los amigos que se fueron,
como los que permanecen conmigo,
siempre serán: MIS AMIGOS

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


10 jun. 2017

SÍNTESIS DE VITAMINAS

Dime si hay algún rincón en tu corazón, 
por muy pequeño que sea,
donde llegue a penetrar algún rayo de sol.

Ando baja de vitamina D.
Por lo demás… estoy bien aquí.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

3 jun. 2017

SOLAMENTE MÚSICA

¿Para qué pronunciar palabras... si la música las calla?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©




SI ESTÁS TÚ

Si estás tú,
el día es más luminoso.
La noche, más misteriosa.

Si tú estás,
las dudas se desvanecen.
Y la magia sucede.

Por eso me gusta
que estés.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 jun. 2017

CUANDO LA VIDA SE VA LEJOS

A veces la vida se va tan lejos…

Sin decir palabra, sin despedida,
sin adioses dolorosos,
en silencio.

A veces, una se da cuenta
de que pasea sólo su sombra
sobre el suelo de su casa.

Que arrastra el cuerpo, como puede,
porque el alma cansada
ha dejado que la vida se vaya.

Ha dejado marchar las ganas,
la alegría, la sonrisa de la cara,
el sosiego del rostro maduro,
cruzado de líneas y surcos.

Sólo divisa, delante,
un abismo hacia la nada.

Se piensa en los hijos…
y entonces se desea que vuelva
que te abrace y abrazarla.
Y rogarle que se quede,
que te acompañe en la aventura
de caminar hacia el mañana.

Y ella regresa, esperanzada,
deseando volver a ser amada.

Y te mira de soslayo,
con ojitos traviesos…
Y te la comes a besos.

Pero qué duro se hace,
a ratos largos, desolados momentos,
cuando la vida... se va lejos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Picasso

AMADO MÍO

Supongo que el amor verdadero podría detener el tiempo.
Y a la misma muerte, para evitar que ataque.
Porque su canto es melódico y amansa a las fieras.
Más allá de cualquier duda razonable.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


1 jun. 2017

A MARILYN M.

Rosa.
Mujer rosa sin vida rosa.
Cándida y rosa sonrisa.
De besos de brisa.
Vestida de dolor.
Rosa, del color de la flor.
Y como ella,
cayeron sus pétalos
y dejaron en el aire
el rastro de su aroma
rosa.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Hoy, aniversario de su nacimiento.

29 may. 2017

¿A QUIÉN ME PAREZCO?

Ojos de tortuga mareada,
con dos lágrimas de piedra pegada.
Nariz de trompeta.
Boca de llave inglesa.

Desde mi nube,
con sombrero de algodón de feria,
sin feria.

Mis gafitas se han ido de casa.
Me he colocado unos prismáticos generosos,
para dar crédito -como los bancos-.
Porque no hubiera dado ni un chavo.

Y, encima tengo vértigo...
Apártate, por si acaso.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©´


HOY NO CRECEN SUEÑOS

Hoy no prosperan los sueños.
No huele el aire a primavera.
Ni vibra de amor el silencio.
Hoy no vuelan ni los ángeles…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


HOY, ESTOY

Hoy estoy en modo "pausa".
Adiós remolinos.
¡No molestes, inspiración!
Fantasma de distrito cero.
Fin de filme.
Paseo sin álamos.
Brote de soja que no brota.
Raíz cuadrada sin cuadrado.
Hoy estoy en modo "ilógico".
Agnóstica. Flemática.
Indolente,
tal que una lente carente de emoción.
Hoy, dispersa, sin versos.
Intrascendente.
Directa como una flecha no lanzada.
Tiesa como una vela apagada.
Hoy estoy. Que ya es mucho decir.
Sin querer decir nada.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


HOY NO ESCRIBIRÉ NADA

Hoy estaré callada.
Mejor el silencio que gastar palabras.
Porque no merece el día ni uno sólo de mis versos.
Esto que hago ahora es jugar con el teclado.
Pero no le pondré sentido ni sentimiento.
Igual me da ver la televisión
que bailar un tango con la escoba, incluso un vals.
Mi estado de ánimo está indiferente.
No le afecta a mi corazón tan poca cosa.
Se me cae el mundo encima, ¿y qué?…
Como si es Mercurio.
¿Que me tapa los ojos?
Mejor, así ya tengo flequillo.
Mientras no me obstaculice, cortándome el paso…
Ocho, ochenta… o noventa.
Igual me da todo.
Ya me veis. Completa y entera.
Que se entere bien.
Que no me altero por menudencias…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


25 may. 2017

EL TRAJE

Mi traje es traje pero mi cuerpo también es traje.
En el trajín he perdido medio traje, sin ultraje.
Aún me queda un trozo de traje y mucho coraje.
Traje, traje… pero me iré sin traje.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



PRESENTACIÓN INFORMAL

Sin complejos de ningún tipo.
Sin grandes alardes ni falsa humildad.

Aquí se presentan,
cada una con su particular belleza;
unas más jóvenes, otras más viejas...
en distintas etapas de la vida.

Pero todas igualmente hermosas.
Arrebatando las miradas
que pasean curiosas.

Y es que son una delicia,
las rosas de Elicia.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Fotografía hecha por mi amiga Elicia. 

24 may. 2017

LA DICHA DE DAR

No sé si el rico es feliz.
No sé si el guapo es feliz.
No sé si el listo es feliz.
No sé si el poderoso es feliz.

Pero de lo que estoy segura
es de que verdaderamente ha de ser feliz
la persona que da sin esperar recibir.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


22 may. 2017

ENHORABUENA

Quiero decir algo:

Me parece que no es fácil encontrar personas que ofrezcan su apoyo a otros, de forma desinteresada, y mucho menos cuando se trata de ayudarle a lograr que cumpla un sueño o algún objetivo que deba o desee realizar. Al menos no he tenido la suerte de cruzarme con muchas. Pero, felizmente, con algunas sí.

No me refiero a que lo haga por educación o que parezca que ayuda para que el otro llegue a creer que puede contar con él, sin ser cierto o del todo verdad, sino a cuando es absolutamente sincero su deseo de ayudar. Cuando brota de su corazón porque eso le produce una gran satisfacción interior.

Si tú eres una de esas personas, que sinceramente se alegra del éxito de otros, te doy mi ENHORABUENA porque, verdaderamente, pienso que eres muy afortunada. Sí, mucho más tú que esa persona, o personas a la que, o a las que, has prestado, o prestas, de una manera u otra, tu apoyo.

Eres privilegiado por ser así. Alguien especial. Diría que excepcional. Y deberíamos todos aprender de ti.

Disfruta de ello. Supongo que debes ser un ser humano feliz. Y ojalá algún día nos lleguemos a conocer.

Buenas noches.

EN MEDIO DE LA MULTITUD

Vamos y venimos.

¿Dónde vamos tan aprisa que nos avasallamos?
¿Dónde nos hallamos con  tanta agitación?.
Torbellino de gentío que objeta el presente.
Que busca sin destino.
Dispersos, desorientados.
¿Dónde vamos?

Y me siento separada del resto.
Observo, expectante e hierática,
en silencio.

Como la música de fondo
de una película de acción,
el ruido de sus gritos alevosos,
acalla el dolor aciago y lento
de mi corazón.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


19 may. 2017

BELLÍSIMA

Dulce.
Volandera.
Amable. Cercana. Naciente.
Envuelta en misterio y belleza.
Enseña sus dientes.
Con una suave sonrisa, de dorado vestida.
Reflejos del sol en su cáliz.
Desde el balcón.
Esa rosa que suspira.
Tenue de luz.
De pétalos inolvidables.
Siendo amarilla…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Fotografía hecha por Elicia y enviada por wasap.

17 may. 2017

RESPIRA

Cuando algo te duela emocionalmente,
respira.
Tomate el tiempo para tranquilizarte.
No tomes decisiones precipitadas.
Siempre te equivocarás.

Créeme, tengo experiencia en ello.
Conserva la calma.
Si no la tienes, búscala.
Ve dentro de ti y siéntela.

Sí, a veces sucede...
puede haber alguien dispuesto a herirte.
A minar tu autoestima.
A hacer lo posible para que pierdas la confianza en ti mismo.
Tal vez pretenda hundir tu embarcación.
Solamente le asusta que llegues demasiado lejos.
Nada más.
Quizá se sienta perdido si te pierde de vista.
Tal vez seas para él una referencia
y no sea consciente de ello.

Y finalmente nada tiene la trascendencia que le damos.
Todo pasa. Lo malo también.
Créeme.
Te lo digo y me lo digo a mí misma.

Y recuerda que los juicios no son más que etiquetas
que pone nuestra mente.
Ella teme porque su naturaleza es el temor.
Y necesita tenerlo todo bajo control.
Y también a ti.
Pero la de tu corazón es el amor.

Depende de ti dónde eliges estar.
Cómo eliges vivir.
Si como un esclavo del miedo o libre.
Respira.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


“INGENIOSO” CONCURSO TELEVISIVO

-¿Dígame?
-¡Buenas noches, señora! Acaba de perder diez mil euros, porque no ha dicho:”Hola, tararí que te vi”!
-¿Quién es usted?... Estaba durmiendo plácidamente y me ha despertado el sonido del teléfono. En fin, no es por nada pero son las dos y media de la madrugada…
-Soy el presentador de este programa tan estupendo que regala en cada llamada, o de ciento en viento, muchos euros contantes y sonantes, a los que contesten con esa frase tan inteligente que he dicho antes. Pero usted ya no lo conseguirá, nunca jamás, lo siento, porque, como le digo, ha respondido mal. Bueno voy a cortar la llamada que no quiero molestarle ni mucho menos. Siga durmiendo ¡y felices sueños!
-Mire, señor presentador de programa estupendo, ¿sabe lo que le digo ahora?……………………….

(He tenido que censurar la última línea por razones obvias)

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


16 may. 2017

GRACIAS POR LA VIDA

Lo primero que hago, cada mañana al despertar, es dar gracias por la vida.
No quiero olvidar, ni un solo día, el regalo que se me da.
Y luego todo lo demás puede ser más o menos colorido, el cielo más o menos azul,
las nubes más o menos blancas… pero estoy viva y eso es digno de celebración.
A partir de ahí, cualquier cosa magnífica, esperada o inesperada, es posible.

Ángeles Córdoba Tordesillas

15 may. 2017

TODAVÍA TÚ

Todavía tú, miras por mis ojos
y entornas los párpados del ensueño.

Me transparento en el espejo y a través de mi piel perpleja,
te veo y te miro y te pregunto en vano,
todo aquello que me daría fuerza, claridad y certeza.

En cada atardecer, al final de cada día, de cada vida,
sucedáneo de la vida misma…. todavía tú.

Acostumbrada a respirarte en soledad
y a debatirme entre el anhelo y la tristeza,
escuchando, día a día, el eco de tu recuerdo.

Las ganas de caminar intentan vencer a la fatiga de tu ausencia,
de la espera infructuosa, estéril esperanza, e inerte.

La ansiedad pasa lista, hoy también, en esta tarde lluviosa.
Y se impone la honestidad, la lealtad hacia “mí misma”.
¿Quién es ésa?...

Cada gota trae un recuerdo desabrido y sin hogar.
Ya tengo un montón de lágrimas coleccionadas
para algún anticuario interesado en antiguallas.

Un silencio prisionero de la verdad encubierta.
Que no me atrevo a pronunciar, para no ahogarme en la pena.
Inspiro y suspiro.

Sí, todavía tú...

Cuántas historias repetidas y cuánto dolor me cuesta olvidar que te quise.
Parece mentira y es una realidad ineludible.
Después de tantos años, aún mi corazón lo recuerda.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


14 may. 2017

PERPETUIDAD

Cuando el hombre se muere, se calla.
Excepto el genio y el artista que hablan para siempre.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


13 may. 2017

SE LEE PERO NO SE TOCA

Romances de medianoche.
Virtuales.
En ventanas discretas.
Risas y llantos furtivos.
Palabras de cariño,
dulces palabras.
Y guiños.
Cada vez son más
los que viven una relación
sentimental,
a través de los hilos invisibles
de Internet.
Los que sienten
algo difícil de definir y de capturar.
Si no es amor,
podría ser un perfecto sucedáneo.
¿Indoloro,
Inodoro
e insípido?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

12 may. 2017

ORO PURO

Aunque siempre me dices que me pertenece...
Por mucho que me ofrecieran,
yo nunca vendería… tu corazón.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


11 may. 2017

UNA HISTORIA SIN PIES NI CABEZA, COMO LOS GUANTES (TERCERA PARTE)

Elvira, la mujer de Ambrosio, estuvo un par de veces llegó a perder los papeles, debido a la situación tan tensa, compleja y dual que estaba viviendo bajo el techo de su propia casa.

Ya habían encontrado algunos de ellos: Bajo el sofá, los del seguro medico y entre la ropa sucia - donde no se hallaba, ni por casualidad, la tan traída y llevada prenda de vestir de su marido- el contrato del alquiler del piso... La señora, con estudios de magisterio, estaba consternada. Se disculpó diciendo:

-Vosotros diréis lo que queráis pero esta situación es ya insostenible; y no me refiero a que peséis justamente el doble los dos juntos. Es que no hay quien pueda soportarlo. Me supera por todas partes. Pasa de castaño oscuro a negro noche sin luna... Ni en mis peores tiempos de escuela tenía los nervios tan destrozados.
-Elvira, seguramente por mi edad, he comprendido que es más saludable tomarse las cosas con tranquilidad. Y, sobre todo, tal y cono vienen. Lo mismo pienso de las infusiones; por eso me importa un bledo sin van con azúcar, miel o sacarina. No me sulfuro por nada. Todo tiene su lado bueno... Y además no se te ajará el cutis.-Le sugirió la parte de Inés Leonor que tenia la fusión española, análoga a la tortilla, de la que se podría decir que ella era la patata y él, Ambrosio; nacido en Argentina, el huevo bien batido. Y no quedaría más remedio que colocar, en este exquisito plato, ejemplo de deliciosa y casera fusión como ninguno, a doña Elvira haciendo las veces de esa cebollita, opcional, que particularmente adoro, que da tan buen sabor a semejante manjar, servido en cientos de miles de bares cada día, en esta península ibérica.

Pero ella, como buena cebolla, siempre insatisfecha, que sólo movía al llanto, no le gustaba más que la compañía de su huevo, y frito, marido. Siempre había pretendido ser la única compañera vegetal en su vida. Y ahora la presencia patatera y constante  de Inés Leonor le producía inquietud y mucho más… le desquiciaba.

Dejando a un lado, y en plato llano, la tortilla española, hay que reconocer que si uno se pone en el lugar de Elvira, no será difícil entender a la buena mujer. Pero no lo hagamos... seria demasiada cebolla... para llorar. He dicho que dejaría aparte la metáfora tortillera y así lo haré.

Ambrosio prácticamente no abría el pico, intentando asumir su extraño destino. El que sí lo hacia a menudo y para replicar en verso sublime, era el loro de Inés. A quién habían tenido que incorporar a la convivencia familiar pues tanto paseo de una casa a otra les trastocaba los planes de descanso, amén del desgaste de suelas de los dos pares de zapatos que tenían por costumbre calzar en los pies.

Flamenco, el loro, había tomado algo de tirria a Ambrosio, sin saber muy bien porqué... Y se metía con él y con su, ya popular, americana, diez minutos al día:

-Ambrosía para el paladar, sería, que te hubiera engullido, Ambrosio, aquella cornisa...y, de paso, a tu espantosa chaquetita.
-¡Flamenco, deja al trozo de cornisa en paz que no te ha hecho nada. Sigue con lo tuyo!-Le reprendió su dueñita, con cariño.
-"Lo mío" es que daré un recital de poesía, en la próxima temporada, en la gloriosa Andalucía. Y Ambrosio no está invitado. A ver cómo te lo montas dueñita.
-¿Qué día?... ¿Cuándo?-Pregunto Ambrosio.
-Cuando me dé la gana...
-¡Flamenco...!-Le avisó Inés Leonor, con cierta empatía juvenil.
-Pero siempre dentro de la próxima temporada. Ejém. Pero si vas, porque no haya más remedio debido a esa absurda fusión hecha con mi Inés Leonor, no te pongas esa chaqueta. por lo que más quieras -que no seré yo- el día del estreno, que me estrello; me dará mala suerte y te la devolveré en mala pata para que, bien desempleado, esperes en la cola del paro hasta que te congeles.
-¡Flamenco, no quiero tener que volver a llamarte la atención! La próxima vez te echo por encima el telón del sueño obligado.
-¡Está imposible este loro hoy!...-Protestó Elvira, la cebolla fina, maestra de pueblo.
-Tú si que eres una lorita cansina, Elvirita, tal para cual sois la parejita, que yo tengo alma de jilguero y no soporto al que le huele el aliento... y a cebolla menos.
-¡Flamencooooo....!-Repitió Inés Leonor.-Muy bien, tú te lo has buscado.
-Puñetero loro… -Protestó Elvirita... sin mala intención.
-No soy un puñetero loro… Soy el Machado de los pájaros.
-Te has ganado a pulso hoy, el sueño súbito. Ya está. Y no quiero oírte que imitas los ronquidos de Ambrosio, que duermes en el patio. ¿Me oíste?-Amenazó Inés Leonor antes de sacudir el pañito para cubrirlo.
-Recito de carrerilla: "Voz sincera de palabra noble soy. Fiel, leal como compañero de batalla perdida. Sabia y de alma valiente pero presumida. Daré un recital para cualquier amante de la poesía, en el teatro Real de Madrid o en alguna playa de Levante... Tanto me da, si consigo aplausos Dios mediante". ¡Levante este trapo viejo, que no veo el más allá... diantre!...........................Zzzz
-Por fin, algo de tranquilidad en esta casa.-Suspiró Elvira.
-¡Hogar dulce hogar! - Exclamó, aliviado, Ambrosio.
-A ver, cari-Leonor, que ya está preparada la cena. Fusionaos como es debido para sentaros en la mesa.
-Mmm... Huele bien... ¿Qué es?-Dijeron a dúo los protagonistas principales.
-Tortilla de patatas.-Contestó Elvira.

A pesar de que la convivencia no fue fácil, con el tiempo aprendieron a respetarse o eso deseo porque no pasaré del capítulo tercero. Así que aquí pondré FIN a esta historia disparatada deseándoles, y deseándoos a todos, buen provecho.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



10 may. 2017

HAZ UNA POESÍA

Más poesía y menos tristeza.
Más poesía y menos egoísmo.
Más poesía y menos envidia.
Más poesía y menos rencor.
Más poesía y menos sufrimiento.

Haz una poesía a tu enemigo y dejará de serlo.
Haz una poesía a tu ex por lo que te dio.
Haz una poesía al árbol que tenga más cerca
agradecido por la sombra que te brinda.
Al pájaro que canta sin esperar aplausos.

Con rima o sin ella pero poniendo el corazón.

A tu hijo, a tu sobrino nieto, a tu vecino,
al inspector de Hacienda…

Haz una poesía de amor a tu propia vida.

Y al amor de tu vida
hazle una poesía… o dos.

(¡Venga, ponte a ello, que yo te vea!)
Ángeles Córdoba Tordesillas ©


9 may. 2017

TRASTORNO DE ESTRÉS POST-AMÁTICO

¿Qué harías con un trozo de mi corazón si te lo diera?
¿Lo llevarías contigo a todas partes
como si de tu propia sombra se tratase?
¿Le darías de comer y agua para su sed,
descanso sobre tu pecho…
o le dejarías desangrarse poco a poco?

Es el último que me queda… lo digo por eso.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


CRISIS EN EL ARTE, NO ARTE EN CRISIS

Un llanto coloquial
de museo colectivo.
¡Qué vacío es el vacío,
sin el arte!

Se colgó una lágrima de la pared.
Con razón… y sin pintura.
“Los pormenores
podemos ahorrarlos”.

Es esta crisis dichosa,
tan magistral arte
que no se exhibe
por ninguna parte...

Exhibicionista en cambio
esa alcayata joven
que se muestra sugerente
y desesperada...

Admiradores hambrientos
vagan como fantasmas
de un lado a otro
buscando arte.

Mendigos de belleza,
humanos y animales.

Autores famélicos
con la creatividad
sin pasaporte.

Y esa lágrima
resbalando
por la pared
agonizante…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


poem

7 may. 2017

EN BRAZOS DEL AMOR

Respira el silencio.
La quietud que nace en tu interior.
El Amor te lleva en sus brazos,
cada día, cada momento.

No tienes que hacer ningún esfuerzo
ni llegar a ninguna parte,
para conseguir felicidad.
Sólo párate
y deja que te alcance…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Canta Daya Rawat

DÍA DE LA MADRE

Creo que en el Día de la madre, tendríamos que felicitar a nuestros hijos
que son los que verdaderamente nos hacen madres, cada día.

Ángeles Córdoba Tordesillas


LLOVER A GUSTO DE TODOS

A ver, Las Clarisas, por el amor de Dios… ¡dejad de aceptar huevos de los novios y familiares de éstos, al menos por una semana o dos, a cambio de que el día de su boda luzca un espléndido sol!

Ahora me explico porqué esta época tan seca, en tantos lugares de nuestro país... Mientras muchos de nosotros rogamos al cielo para que llueva, vosotras, las monjitas, neutralizando estas peticiones con vuestros rezos pues, a buen seguro, tienen más efecto.

¡Que estamos en primavera, os recuerdo! ¡Permitid que llueva aunque sea un poco!

Sabemos bien que “nunca llueve a gusto de todos”- y es "una verdad como un templo"- pero ésta es la estación en la que se espera la lluvia, “como agua de mayo”, obviamente, y es el mes en el que estamos, precisamente.  No olvidéis este refrán tampoco.

Respetando las tradiciones y las supersticiones, en primavera tiene que llover de lo lindo. Lo necesitamos unos y otros, especialmente para beber pero también para que las ciudades se limpien de contaminación y, en los campos, para que prosperen los cultivos.

Así que, en nombre de Santa Clara os lo pido: Por favor, parad esas plegarias por un tiempo, y para un buen tiempo, que urge que caigan en abundancia, aguas mil; que no llegaron en abril. Pues dentro de nada estará aquí el verano con sus calores y entonces querremos tener fresco algo más que el rostro.

Y los novios, si queréis sol el día de vuestra boda, caray, ¡casaos en agosto!

Nota: Y si es menester, por contrarrestar, yo les llevo en cuanto pueda,
una gallina clueca para que, lo antes posible, llueva.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


6 may. 2017

VER CLARO

Ya no creo lo que veo.
Veo lo que creo.
No me importa la apariencia de las cosas.
La realidad respira dentro.
Me quedo con el sentimiento,
con la calidez poética de lo que no se expresa con un cuerpo. .
Mis ojos me han engañado tantas veces...
Es mi corazón el que se encarga de mirar,
de descubrir la verdadera belleza,
cuando los cierro.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


5 may. 2017

ARQUÍMEDES, POETA

Si Arquímedes hubiera sido poeta o yo fuera Arquímedes,
"nuestro" Principio sería éste:

Toda alma de poeta,
sumergida en un poema,
experimenta un vuelo vertical
y ascendente,
igual al peso del sentimiento
que desborda.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


3 may. 2017

SIGO AQUÍ

No te vayas.
No te dejes vencer, engañar,
por el temor a perderme.

Ningún sueño puede separarnos,
si nos mantenemos despiertos.
Recuerda qué somos...
No olvides que lo seremos siempre.

No te vayas de mí.
No te alejes.
No creas lo que tu mente te miente.
Sigo aquí.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©