Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

28 jul. 2017

LAS QUEJAS

¿Sabéis por qué nos quejamos?...
Porque nos escuchan.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


SE PUEDE ESCRIBIR MÁS CLARO PERO NO MÁS ALTO

No hubo entendimiento.
Nos distanciamos.

Nos distanciamos.

Nos
dis
tan
cia
mos.

Pero el corazón, impertinente,
manda
con sus severos latidos.
Y el aire canta,
insistente,
esa dulce canción,
obedeciendo
a un sentimiento,
quizá
compartido.

Y…
¡tachán!
Todo se resolvió felizmente
con un poema incongruente
e inesperado.
Como éste.

O eso deseo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Joan Baptista Humet-Y tú disimulando. 

27 jul. 2017

DE CIERTO SENTIMIENTO

¿Qué te une a alguien, cuando sólo existe en medio
un sentimiento de amor?
¿Nada o todo?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Richard Clayderman-Feelings. 

26 jul. 2017

UNA NUEVA LUNA

Alguien me robó la luna.
Se llevó la claridad
de sus pétalos
en diversos versos.
Para construir
un poema
lunático
con aroma de flor.

No supe jugar sin su luz.
Ni conjugar sus verbos a latidos.
Pedí al cielo que pariera
una nueva.
Y accedió.
Veintiocho días después…
nació.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Santana-Flor de luna. 

25 jul. 2017

SIN SER MORTADELO

El amor, como el dolor, es real.
No es una ilusión generada por la mente, degenerada.
No es personaje de ficción, como Mortadelo.
Y sin embargo puede vestirse de tantos modos originales como él.
Tal vez no llegues nunca a reconocerlo.
Y a pesar de que incluso pase desapercibido para la mayoría,
a veces hasta se disfraza de ángel… con gafitas.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


CÁLLAME

Cállame las palabras aciagas, tristes, lánguidas.  
Que hasta mi silencio inexpresable es vorágine del miedo mismo.

Aquí traigo esta pesada carga en la espalda, deja que caiga en el suelo
y me descalce del barro del camino andado.

Para que pueda, lentamente, confiar en que tus brazos son el mejor refugio
para mi alma.

Descansando en los albores de un amor real, como no viví nunca antes.
Y desear que el siguiente amanecer haga que sea de día para siempre.

Para siempre, hasta que la muerte traiga su ocaso en la tarde.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Shigeru Umebayashi- In the mood for love- Song yumeji's theme. 

24 jul. 2017

BÁLSAMO DIVINO

La música cura
las heridas del alma.
Provoca sonrisas.
Arranca lágrimas.
Dibuja la bondad
en el corazón humano.
Y amansa a la fiera
del rencor que guarda
en sus entrañas.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Nina Simone-You d'ont know what love is. 

22 jul. 2017

EL DOLOR HUMANO

Esta noche, volviendo a casa, por la calle, me he cruzado con una mujer de unos sesenta años, que mientras caminaba, lloraba desconsoladamente e iba gritando con todas sus fuerzas:

-¡No puedo más, no puedo más, no puedo máaaaaaas!

Ha sido estremecedor. He sentido una compasión infinita por esa desconocida. Quería acercarme y abrazarla con toda mi alma pero estaba en su burbuja de dolor y no he podido hacerlo. No existía nadie ni nada más a su alrededor. Estaba sola con ese dolor que necesitaba sacar.Y al intentar ir hacia ella, me he quedado parada... no he sido capaz.

Caminaba con gran dificultad, por momentos se tambaleaba, se apoyaba en la pared, como si le pesara enormemente la vida. Entonces la he oído decir:

-...Ponerme de pie, delante de todo el mundo... Hacerme eso a mí, Dios mío... ¡No puedo más, no puedo más!¡NO PUEDO MÁS!

He inferido que regresaba agotada del trabajo, en donde a tenor de este comentario, se ha debido sentir humillada, incomprendida, tal vez víctima de una situación injusta y, sobre todo, muy sola. Pudiera ser que estuviera pasando por uno de esos momentos en la vida en que, desgraciadamente, confluyen diversas circunstancias que te sobrepasan.

Una tristeza inmensa me ha sobrecogido. Y lo más duro es que me he visto reflejada en ella, afortunadamente, en un tiempo ya pasado.

Yo sé lo que es no poder más. Alguna vez, en situación límite, también lo he repetido en voz alta, pero en la soledad de mi casa. Ella lo gritaba a pleno pulmón. Supongo, y esto en parte me tranquiliza, que eso le ha servido para aliviar algo su desesperación.

Hoy me siento agradecida por lo todo lo bueno que tengo en mi vida, como vosotros, por ejemplo. Gracias por estar ahí.

Buenas noches a todos.

Que tengáis un espléndido fin de semana.


Ángeles Córdoba Tordesillas


21 jul. 2017

HUBO PODIDO SER UNA VEZ

La conoció y pasó de largo, deslumbrado por la belleza de otras.

Tres siglos después se dio cuenta de su error y quiso volver atrás en el tiempo.

Pero éste, que es muy suyo, dijo que no, que ni hablar de eso, que o la quería como era actualmente o que se fuera por donde había venido, es decir por el pretérito pluscuamperfecto y no por el presente del subjuntivo.

-... Ahora ya ella está como está, hecha un olvido. -Continuó advirtiéndole el tiempo- La mitad de su cabeza en la infancia, la otra perdida, en una nube, y a distancia... Que lo sepas.

-Bueno, tendré que pensármelo un poco… -Respondió, ciertamente aturdido, el susodicho, al tiempo; directo y sin rodeos.

Y el tiempo le dijo:

-Tú mismo. El arroz se os ha pasado ya a los dos, o sea que tranquilo.

-Vale.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

20 jul. 2017

SIEMPRE TE BUSQUÉ

Cuando era aurora boreal, remolino de viento, hoja de castaño de indias,
ojos de pantera escondida, alma errante intervidas, alondra en el amanecer…
No tenía preguntas que hacer. Todo era muy simple. Yo era la propia respuesta.

¿Pero tú donde estabas, mientras?

Porque fui aurora boreal, remolino de viento, hoja de castaño de indias,
ojos de pantera escondida, alma errante intervidas, alondra en el amanecer…
y no te encontré.

Tuve que volver a nacer… y mujer.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


19 jul. 2017

ESTO SÍ QUE ES AMOR

Porque te quiero, te sonrío cuando tienes un mal día.
Te respeto aunque no siempre esté de acuerdo con lo que haces.
Me esfuerzo, créeme, por entender lo que tratas de expresar.
E intento comprenderte, sin hacerte demasiadas preguntas.
¿Cariño, con quién hablas?
Con el gato… Tú a lo tuyo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


ENCIÉNDEME

Enciende la luz de mis labios con tus besos.

Esta tarde he dejado los miedos olvidados
en algún rincón del mundo,
que ya no recuerdo.

Qué serena está ahora la noche…
como si nunca hubiera existido el ruido del día.
Enciende de alegría mis ojos, le digo a tu sonrisa.

Ven, acurrúcate junto a mí, a ver pasar las horas.
Les gusta hacerlo en silencio, cuando estamos juntos.
Y enciende la luz de mi alma con tus brazos.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Bizet-Je crois entendre encore. 

17 jul. 2017

TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED

Lástima que no soy una botella de blues.
Yo sé que se beberá su copa esta noche,
en su ritual habitual.
Tal vez en compañía de algún amigo
o solo.
Y no pensará en lo que siento por él.
Y busco botella
que quiera contenerme.
Aunque sé que nunca se atrevería a beberme
de un solo trago.
¿Pero quién podría ofrecerle, más que yo,
un sorbo de mujer, en una copa de amor?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Christian Willisohn-Blues in my bottle. 

16 jul. 2017

AQUELLA NOCHE

En aquella noche,
de manto de silencio,
en que se asomaron las estrellas
a vernos besarnos...

Azul índigo en el cielo.
Mientras nuestros cuerpos dormían,
murmullos de relojes cansados.
Destellos de aguamarinas
en tus pupilas.

El aleteo del vuelo de unas aves
rozando, de repente, nuestras manos.  

Algo sucedió difícil de describir.
Uno, dos, alguienes sonámbulos, paseando,
invisibles para todos, 
sólo nosotros nos vislumbramos.

Nos convertimos en una misma silueta
bajo la luz de las farolas.

Todo era hermoso y nada vacuo,
en aquella noche,
en que la luna olvidó salir
a desearnos un dulce sueño.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Before the rain...

14 jul. 2017

MIENTRAS HAYA VIDA...

He viajado poco.
Casi nada.
No he visto muchas rocas míticas frente al mar
ni bellos atardeceres en países exóticos.
No he recorrido desiertos
ni he contemplado montañas ni valles.
No he caminado por islas paradisíacas.
Tal vez por falta de oportunidades.

Pero hay algo dentro de mí
que viaja a la velocidad de la luz,
Sin pasaje ni pasaporte.
Atraviesa todas las fronteras.
Abraza a cada persona.
Acaricia a cada animal.
Pisa cada camino.
Huele el aroma de cada flor.
Sonríe a cada niño.

Algo que está profundamente fascinado
por este maravilloso mundo
y por las almas bellas que habitan en él.

Quizá no lo comprendas.
Pero existe y lo disfruto plenamente.
Algunos creerán que es imaginación.
Otros, magia.
Yo sé que es amor.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


13 jul. 2017

MISIVA

Si algún día regresas
trae contigo los sueños que no vivimos.

Por aquí todo continúa como siempre.
El sol sigue asomando su nariz cada mañana.

La gente pasa con prisa.
Pocos se quedan a compartir algo.

La casa pregunta por ti todos los días.
También los hijos que nunca tuvimos.

Y mi soledad y yo, seguimos esperándote.

Ayer vi dos árboles abrazados.
Me recordaron a nosotros.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


12 jul. 2017

ESTE BARCO

Quisiera saber
si este barco llegaría a buen puerto si lo dejamos zarpar.
Si existe la mínima posibilidad de navegar, al menos por un tiempo,
juntos.
¿Cuán segura podría estar de que irá rumbo al amor y no a la deriva?
No quiero correr riesgos que terminen dejándome perdida
en alguna isla desierta con cocoteros.
Ya viví en muchas y no es fácil…sin agua potable.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


11 jul. 2017

AMANECER INTERIOR

Amanece
y me cala el firmamento
hasta los huesos del alma
y de ese sentimiento
puro,
arraigado en la conciencia
despierta.

Desnuda de significados,
de lo superfluo despojada,
paseo por la playa del presente.

Nada poseo, nada me posee,
y van y vienen las olas de mi aliento.

Una vez más me encuentro,
felizmente,
caminando descalza,
por dentro…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


9 jul. 2017

LOCURA CRÓNICA

Loca por ser importante para ti.
Por compartir contigo el calor del mediodía.
Mirar juntos las gaviotas volar sobre el mar.
Tumbarnos en la arena de costado y frente a frente.
Enamorándonos a cada hora.
Tanto al amanecer, como al llegar la noche y de madrugada.
Loca por dedicarte cada uno de mis poemas y verte sonreír.
Loca, porque algún día me llames: Mi amor.
Loca por serlo.
Y es locura sin cura, me temo.
¿Qué dices… que si te acompaño a ver una película de cine negro?
¿Dónde estás? Ve sacando dos entradas, enseguida llego.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


UN BESO

Un beso
de agua.
De sol
de atardecer.

Un beso
de azul
de viento
con sabor
a miel.
Como
preludio
de un amor
sincero.

Que todo
comience
con un beso
pequeño,
de agua
o de fuego.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


7 jul. 2017

LOA A LA GANANCIA NETA

Una vida sin espinas.
Limpia de toda “impureza” y de todo “mal” sentimental.
Ansia de la mente escrupulosa que, levemente y selectiva,
aparta de ella todo lo que le estorba.
Fuera de lo material, egos, deseos, poder y apegos,
le importa poco.
La bondad,
elegante vestimenta del alma grande,
se eleva por encima de tanta mente:
Colectiva e individual.
Los lamentos forman parte del juego.
El dolor, poderoso maestro.
Ganas si no pierdes la serenidad.
En lo más profundo de ti, espera paciente,
mientras juegas a ganar y vuelves a perderte.
Pero ella siempre está.
Simple.
Dispuesta a encontrarte cuando la aceptes.
Aunque a la mente no le parezca precioso,
una vida con espinas, tal vez es preciso
Una rosa lo sabe.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


ALLENDE LOS TIEMPOS

Cada uno de los instantes que vivimos juntos, un elixir de amor.
Aquello que sentimos… se guareció para siempre
en alguna gruta de algún bosque perdido.
Sólo tú y yo podríamos volver y encontrarlo.

Ángeles Córdoba Todesillas ©


6 jul. 2017

LLUEVE

Llueve.
Dentro.
Caen las gotas de una lluvia sutil.
Rodeada de silencio.

Llueve.
Todo queda empañado.
El futuro se ha convertido en pasado.

Y, mientras, tus palabras se mojan
y se rompen.

Árido desierto,
dentro de un charco,
reflejo del cielo gris.

Se desprenden de mis ojos,
como hojas de un otoño
que llegó demasiado pronto,
lentas lágrimas.

Llueve.
La lluvia cae sin compasión.
Y lo empapa todo
de desnudez.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


5 jul. 2017

DÍA SURREALISTA

Martes, seis de la tarde.

Vuelvo a casa, de urgencias médicas, con el brazo como un Roscón de Reyes pero sin sorpresa dentro.

Es debido a un caída libre, de cuerpo entero, a lo loco me lo bailo, que tengo a las doce del mediodía, de este mismo día, en un hueco de árbol, sin árbol, frente al ayuntamiento de mi barrio.

Entre mi vista de lince dormido y mi despiste, al no ver árbol, tomo la acera con toda la confianza de pensar que era jauja. Un señor, que me ve caer, muy amable, me ayuda a incorporarme:

-Vamos a la sombra, maja, que te has metido un meneo del trece y martes, siendo cuatro.
-El hombro es lo que más me duele-Le digo. Pero claro… no es médico el buen hombre, aunque lo parece.

Me aconseja ir “de feria” al ambulatorio más próximo, a que me curen las heridas de las rodillas que también se han golpeado; lo sé porque son mías, pero sobre todo, el brazo, cuyo hombro, por falta de hombre que lo haya agarrado a tiempo parcial, se resiente con creces y por momentos.

Vuelo, como aquél que dice, al ambulatorio, por consejo de ese espontáneo. Después de bastante tiempo esperando, la doctora me dice que acuda lo antes posible al hospital por si hay que darme otro meneo, bien dado, para recolocar esa articulación en su lugar.

-Cuanto antes mejor, no se me demore demasiado en acercarse al sitio recomendado que allí la esperan con los brazos abiertos, para hacerle lo que haga falta, aunque sea un poco de daño, del modo que sólo lo saben hacer ellos que son expertos.
-Bueno, -le comunico, sin alegría ninguna empero. -Pero antes me pasaré por casa un momento.
-¿Para qué...? Le digo que vaya veloz.
-Para recoger un fular o algo, por si los aires acondicionados… No estoy ahora para coger frío también, usted me entienda.
-Pues recoja lo que sea pertinente pero no se me entretenga que el hospital seguro que tiene sitio para uno más y a estas horas además no suele estar demasiado concurrido y verá qué pronto la atenderán.

Bien. Allí dirijo mis pasos -que vuelven a las andadas- para encontrarme con un panorama de espanto: Gritos y gemidos, caras pálidas, muletas, sillas de rueda… Jesús qué fiesta.

Y vuelvo al lugar del inicio de este breve relato. Decía que regresando a mi casa, con el brazo en cabestrillo; lo anterior me lo salto por ser asunto privado y reservado solamente a los más allegados, me encuentro ya en mi calle, con unos vecinos que además son amigos y majos, a los que hace tiempo que no veo. En este caso no es problema de mi vista sino del tiempo.

Estamos contándonos las mil penas de nuestros historiales clínicos, tan amenos, porque yo vengo de urgencias, les digo, así, presumiendo, y ella que de cirugía ambulante, me dice, tan campante. ¡Ele, hoy, cuatro de julio, cómo celebramos los de aquí, El Día de la Independencia de los Estados Unidos!

Él ya se ha repuesto, casi, de un atropello sufrido en un paso de cebra hace algunos años, y tiene poco ya, felizmente, que contar al respecto.

Nosotras nos reímos con nuestras anécdotas de currículums de cuerpos de jota; casi ni se nos nota, porque estamos las dos bien contentas y la mar de hermosas. Pero la procesión va por dentro, dicen, y es procesión silenciosa…

-Mira,- me dice en un determinado momento- tras de ti, a la entrada del portal de al lado, hay un chico desnudo que está dando paseos… No sé qué querrá.
-¿Qué dices… deliras de día?
-Que sí, que es verdad. ¡Date la vuelta y verás!

Y es cierto. Allí hay un joven, muy guapo y de unos 25 años, como Adán, pero en vez de hoja de parra, se había colocado, delante de sus partes íntimas, un papel en blanco.

-Pero antes sin papel, ha venido a mirar. Ha debido de encontrarlo después.
-¿Y no me avisas?- Le reprocho. -¡Ten para eso amigas…!- Se ríen, ella y compañía.

-¿Tienes algún problema, amigo? -Le pregunto amablemente, al desnudo y descalzo, que parece querer decir algo que no llegamos a captar.
-Sí, que necesito que alguien me abra el portal.
-Llave no tenemos, porque no vivimos ahí ni conocemos a nadie que viva-Le informo.

Nosotros seguimos comentando, desconcertados; en voz baja, claro, para que no se ofenda el menda, sobre la situación surrealista que se presenta ante nuestros ojos. Yo, todavía, con la pulserita del hospital en la muñeca derecha y, como antes he dicho, el brazo en cabestrillo, ella con el apósito sobre el pinchazo de la anestesia o del suero, son los únicos adornos, además de nuestra vestimenta, que llevamos puestos; pues los tres íbamos cubiertos con sencillas prendas veraniegas; esa rara costumbre que tenemos algunos de salir con ropa a la calle. Ya ves... con lo fresquito que se va, con nada por detrás y un simple papel por delante.

La verdad es que, hablando en serio ahora, cuando una está vestida, se siente con la necesidad de ayudar al prójimo que no lo está, sin necesidad de recordar aquella Obra de Misericordia Corporal, que dice "viste al desnudo”.

-¿En qué te podemos ayudar? -Le vuelvo a preguntar, después de que nos da una explicación absurda sobre que ha pasado a casa de su madre y después se ha cerrado la puerta del portal.

-¿Pero es que iba a casa de su madre sin atuendo?- Nos susurra mi vecina incrédula, a su marido y a mí.
-No cuela.-Dice su marido.
-Yo tampoco lo comprendo.

Seguimos sin entender lo que nos trata de explicar.

-Ten cuidado, por lo que pueda pasar, a ver si va a ser un tipo raro- me aconsejan mis vecinos- o déjale ese fular tan mono que has llevado al hospital.
-No, el fular no se lo dejo que es especial urgencias del cuatro de julio y me puede servir para el próximo año o para los demás.
-Pues tú verás… pero nosotros pensamos que todo esto es muy extraño… no sabemos qué querrá.

Mientras deliberamos qué hacer con el chico y su desnudez, él sigue rondándonos, como una avispa pero con piel, a dos o tres metros de distancia, enseñándonos sus glúteos bien apretados; porque el chico está tremendo. Esto, por educación me lo estoy callando, pero las cosas son como son y así hay que contarlas; hasta con mi vista corta lo puedo atisbar.

Sale un vecino, del portal codiciado por el susodicho, y pese a que le ruega que le deje pasar, no le permite la entrada. Nos dirigimos a él, animándole, “hombre déjelo entrar que el chico va a coger frío, siendo verano juliano”. Pero ni caso que nos hizo; el señor se larga sin decir ni pío.

Y vuelvo a querer enterarme de cuál es su situación y a prestarme a darle auxilio. Suponiendo que lo que precisa es entrar y cuanto antes en su casa, si es que vive allí que, según decía, sí.
-Que... ¿en qué te puedo ayudar? ¿Quieres que llame al 112? -Pienso que se ha dejado la llave dentro y tendrán que abrirle los bomberos o algún cerrajero…Porque no me cabe en la cabeza cómo va a volver a pasar a su casa, si llave no tiene, que a la vista está, no necesitamos preguntarle siquiera, sólo una hoja de papel, repito, que sujeta con sus manitas morenas.

Mis amigos insisten:
-A ver si te vas a meter en un lío. Es muy confuso lo que explica. Tú misma.
-¿Pero no nos vamos a ir y le vamos a dejar así?-  Les comento- Pobre chico… necesita cobijo. Y nosotros, viniendo de lo que venimos, del hospital y sensibles… ¿qué menos que ayudar a un desconocido a que tenga la oportunidad de volver a vestirse?
-¡Que tú misma, hija!-Repite mi vecina.

-Que soy vecino del tercero, y que sólo quiero entrar al portal.-Responde el chico.
-Pues llama a algún timbre del portero automático para que te abran.
-Ya lo he hecho pero no me abre nadie.
-A ver, vuelve a llamar.

Alguien responde al otro lado del telefonillo.
-¿Síiii?
-Hola, buenas tardes, ¿qué tal está usted?- Saluda muy educadamente el joven en paños ninguno. -Educación no le falta, desde luego, así tal y como está, en cueros.
-Bien. -Responde el vecino en off.
-¿Me puede abrir la puerta?
-No.
-¡Pero al grano! -le digo.
-¿Cómo dice?... -Me interroga el vecino.
-Nada, nada, mire, por favor, abra la puerta
-No nos lo permiten. Por eso de que tenemos órdenes de la comunidad de propietarios de evitar el paso a desconocidos que puedan hacer estragos en nuestras comunidades.
-Ya lo sé, soy del portal de al lado y estoy al tanto. Pero oiga, -insisto- en este caso es menester que le abra la puerta a este chico, que dice ser vecino del tercero o del quinto, pues está en una situación… ehhh, difícil de explicar.

Y va y le abre.

-Muchas gracias, muchas gracias –Me repite el muchacho- Muchas gracias, de verdad, -Reitera insistente. Y, con ese revuelo que ha montado, desaparece de mi poca vista para siempre. O tal vez algún día me lo vuelva a encontrar pero no sé si sabré reconocerlo si va vestido, porque entre mi vista de lince tuerto y mi despiste… Pero siempre recordaré que en un cuatro de julio, tras venir del hospital con materia reservada y pronóstico favorable, prescripción de analgésicos portátiles; que no consumo al gusto, y nueva visita al traumatólogo de zona, programada, me alegró mi poca vista, un ser humano de género mas-culino, desvestido como Dios manda, que con ahínco me rogó que le ayudara a hacer mutis por el foro del portal vecino. Y ahora mucho más, por haberlo escrito.

Y repito, así celebramos aquí los cuatro de julio de allí.
...........................................................................
Pero, vamos, a situación pasada, yo tengo mi propio argumento de los hechos y creo que algo más coherente. Y es la siguiente:

Seguramente no vivía allí y estaba acompañando a alguna mujer que sí. Algo hizo él que a ella no le gustó y le arrojó la ropa, calzado y otros objetos personales, fuera de la casa, por la ventana o quizá por la terraza, para que se largara a todo trapo pero sin trapos. Él bajó corriendo y se asomó un momento desde el portal para recogerla y en eso que se le cerró la puerta. Y allí estábamos nosotros, intercambiando nuestras historias curiosas, de enfermedades y médicos.

Cuando comprobó que no había nada en esa parte de la calle, pues seguramente arrojó  las cosas por la terraza, que da al otro lado y él desconocía por no ser inquilino, como digo, de estas casas. No llamó al timbre de ella porque sabía que no iba a abrírle, o tal vez llamó pero ella hizo caso omiso. Por eso quería volver a entrar en el portal para hacerlo, directamente, en la puerta principal de la esposa, novia, amante, o lo que fuera, hasta que le dejara entrar de nuevo, pensando en que no era cierto lo que le dijo de haberle tirado la ropa a la calle, desde el piso. Imagino que le tocaría más tarde, si no consiguiera ablandarle el corazón a ella, bajar de nuevo a la calle y rodear el edificio, así mismo, con ninguna prenda de vestir, o algo prestado de algún vecino, para ir al patio trasero a por lo que era suyo y allí le esperaba.. o eso creo.

Y esta es la explicación más congruente que le encuentro a esta situación, que ni me va ni me viene, pero mi imaginación ha rellenado los vacíos de información que tiene la historia que nos contó. Como no he podido dormir, por algo de dolor y por no saber postura que poner, he aprovechado a dedicar un rato al grato arte de la narración.

Y he pensado también que pudiera ser que fuera gay y que, la otra parte de la historia, en vez de ella, fuera él. Pero esto, básicamente, no cambia mi tesis.

A todo esto… con un solo brazo disponible, no sé ni cómo escribo esto. Llevo desde las cuatro de la mañana dándole al teclado y con migraña incipiente. Y son las cinco ya, del cinco del siete del dos mil diecisiete, así que lo publicaré a las siete.

Feliz jornada a todos.

Ángeles Córdoba Tordesillas


4 jul. 2017

ENTRE "PARTICULARES" ANDA EL PARTICULAR JUEGO

-¿Ha puesto un anuncio de venta de un piso?
-Sí.
-¿Es usted un particular?
-Así es.
-Yo soy otro particular.
-Muy bien. Y dígame, ¿quiere comprar el piso que vendo?
-Bueno, cuando encuentre a alguien a quien le interese, se lo compraré.
-Bien, yo estaré encantado de vendérselo a ese particular, cuando dicho particular decida comprarlo y, siempre y cuando, esté de acuerdo con el precio que ha fijado el particular dueño del piso y con la comisión que ha de llevarse el particular con el que está usted hablando.
-Estupendo. Pues de un particular a otro, yo también me llevo comisión, por facilitar esta información al particular que le pueda interesar comprarlo.
-De acuerdo, entonces quedamos en eso. Da gusto hablar con otro particular.
-Sí, es verdad. Yo es que no soporto trabajar con intermediarios.
-Ni yo, ni yo…
-Mucho mejor, directamente.
-Sí, así, solamente de particular a particular o de un particular a otro.
-O de otro, a un particular.
-Eso es. Porque las casas no se venden solas que si no...
-Y tampoco se compran solas, por supuesto.Y la mejor manera de hacerlo, es a través de particulares.
-Totalmente de acuerdo con usted.
-Pues en eso quedamos. Buenas y particulares tardes.
-Buenas... y muy particulares.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 jul. 2017

CLÁSICA-MENTE VS MODERNA-MENTE

-Chica, vengo hecha polvo.
-¿Y eso por qué?
-Me he disgustado mucho, porque me he encontrado con Mónica y dice que visto muy clásica, con lo moderna que soy.
-¿De verdad? ¡Dios mío, ¿cómo puede dirigirte tamaña ofensa?!
-Ya ves, y la tenía por amiga verdadera.
-¿Pero tú le has hecho algo que haya podido incomodarla?
-No le he hecho absolutamente nada. No hablamos casi, no la invito a mis fiestas, no la he felicitado en su cumpleaños, ni siquiera la llamo nunca por teléfono, para preguntarle cómo está, por no molestarla. Solamente hablo de ella…
-Pues hija, no lo entiendo.
-Ya ves… de desagradecidos está el mundo lleno.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


1 jul. 2017

UNA FRASE DE AMOR

¿Conoces una frase de amor, poética, rica, rítmica, mítica, mística, emblemática, ética, enigmática, estética, electromagnética, polifacética, diaforética, polémica, apologética, bioenergética, filogenética, hipotética, aritmética, antitética, frenética, atlética, diurética, noética…?
Me he perdido…
¡Ah sí… te quiero!

Nota:
Diez céntimos a quien consiga aprendérselo de memoria, como si fuera un simple trabalenguas.

¡Feliz mes de julio!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©